Un estudio satelital reveló que en Tandil viven casi el doble de familias de las que figuran en los registros oficiales

Un relevamiento con imágenes satelitales publicado en las últimas semanas por el proyecto de datos abiertos Barrios Visibles, que dirige el investigador Nissim Lebovits, detectó que en siete sectores de la ciudad catalogados como barrios populares hay casi el doble de construcciones que las anotadas en los registros oficiales del Renabap. El motivo del desfasaje es estructural: el crecimiento urbano en las sierras avanzó más rápido que la capacidad del Estado para relevarlo, y el objetivo del estudio es exponer esa brecha para discutir cómo se planifican los servicios básicos en la ciudad.

Dos ciudades en un mismo mapa

Detrás de la postal turística de las sierras, las cabañas de piedra y el polo tecnológico, Tandil tiene otra cara que crece hacia los costados de manera silenciosa y horizontal. Ese crecimiento, muchas veces sobre terrenos sin escrituras ni subdivisiones formales, es el que ahora quedó expuesto por un cruce de datos satelitales con inteligencia artificial.

El proyecto Barrios Visibles utilizó imágenes de alta resolución de Google y Microsoft, procesadas con algoritmos capaces de identificar techos y edificaciones en todo el país, para comparar esos conteos automáticos con las planillas del Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap). A diferencia de un censo tradicional, el sensor no depende de trámites ni de que un vecino se acerque a inscribirse: simplemente cuenta estructuras reales sobre el terreno.

Los números que preocupan

El cruce de datos mostró que, en siete sectores tandilenses relevados formalmente por el Renabap, el Estado tenía registradas 1.576 familias. La detección satelital, en cambio, contó 2.982 construcciones, es decir, más de 1.400 edificaciones adicionales que no aparecen en los registros oficiales pero que existen con paredes y techos sobre la geografía local.

El detalle barrio por barrio muestra la magnitud de la brecha:

Villa Laza: 233 familias registradas contra 582 construcciones detectadas por IA, un salto del 150% por fuera del mapa oficial.
Movediza II: 44 familias en el papel frente a 116 viviendas contadas desde el espacio.
Las Tunitas: 374 familias registradas contra 781 techos identificados.
La Movediza I: de 286 familias oficiales a 543 construcciones detectadas.
Villa Cordobita: 298 familias registradas contra 415 edificaciones reales.
La Unión y Darío Santillán: 341 familias en las planillas frente a 545 viviendas relevadas por satélite.

Según la proyección del estudio, unos 10.000 tandilenses vivirían en estos sectores que, para la planificación oficial, figuran a medias o directamente no figuran.

La discrepancia entre lo que dice el papel y lo que hay en el territorio tiene consecuencias directas sobre la infraestructura de la ciudad. Si el tendido de agua de un sector de La Movediza se diseñó pensando en 280 familias, la red termina colapsando porque en los hechos la usan más de 500 hogares. Lo mismo ocurre con los desagües, la recolección de residuos, las salas de salud o el tendido eléctrico: cuando se proyectan con datos desactualizados, se termina gobernando sobre una ciudad que no coincide con la que existe realmente.

El informe no busca cuestionar títulos de propiedad ni minimizar la precariedad habitacional, sino poner sobre la mesa un desborde territorial que ya es un hecho consumado: los techos están, las familias viven ahí y la demanda de servicios es cotidiana. Para quienes elaboran este tipo de relevamientos, planificar el futuro de la ciudad mirando solo los registros formales dejó de ser una omisión técnica para convertirse en una forma de no ver la ciudad real.

Relacionado