Salud mental: ¿alcanza con reconocer derechos si no existen las condiciones para ejercerlos?

Por Lic. M. Ayelén Torres. Integrante de Espacio Psi.

En el mes de la salud mental de este año 2026 se continúan discutiendo cambios en la actual Ley N°26657 y concepciones en torno a los padecimientos mentales. Un cambio de perspectiva que situó a las personas con padecimientos mentales como sujetos de derechos, que busca alejar el estigma y discriminación de la que han sido objeto. El respeto por los Derechos Humanos de las personas y la búsqueda de accesibilidad al sistema de salud requiere de la presencia de un Estado capaz de garantizar esos derechos y poner acento en la labor de equipos interdisciplinarios y la comunidad para potenciar favorablemente las condiciones de vida de las personas. Es una vereda opuesta al aislamiento , una apuesta a la vida en comunidad, una comunidad que debe constituir una red de otros necesarios.
En Argentina se vienen registrando aumentos crecientes de padecimientos mentales así como demandas de atención. Los sufrimientos que se expresan en los consultorios y en distintos espacios se explican más por su multicausalidad que por el plano psicopatológico. Especialmente observamos determinantes sociales en las producciones de malestar, lo que conlleva abordajes menos convencionales y a plantear otros dispositivos de abordaje. Una de las cuestiones que aparecen con frecuencia son las incidencias de las problemáticas económicas como parte del sufrimiento, que deteriora la calidad de vida (en todos los grupos etarios afecta desde dificultades en la organización familiar, los vínculos de sostén que se deterioran , la pérdida de trabajo o disminución del valor de trabajo para lograr el acceso a derechos humanos fundamentales para la vida)
Cuando vivir se transforma en una lucha permanente por la supervivencia, también se reducen las posibilidades de imaginar y construir otros proyectos.Estas realidades nos invitan a pensar abordajes que no se limiten a las respuestas tradicionales y que puedan incorporar otros dispositivos de acompañamiento, espacios colectivos y propuestas comunitarias.
Desde Espacio Psi realizamos nuestro aporte a la comunidad abordando la salud mental desde una perspectiva psicoanalítica, despatologizante y con perspectiva de género vinculada a la justicia social y a la educación sexual integral. Comprendemos lo subjetivo no como algo aislado, sino como entramado en lo relacional, lo histórico, lo político y lo cultural. En este sentido, consideramos que el arte, en sus diferentes expresiones, puede abrir espacios de encuentro, creatividad e intercambio. El arte es una herramienta política que expande los márgenes de libertad del decir, del pensamiento y de la creatividad.
Compartir una película, conversar sobre lo que nos conmueve y poner en común distintas experiencias también constituye una forma de acercarnos a problemáticas que, con frecuencia, permanecen silenciadas o circunscriptas al ámbito privado.
Con esta perspectiva, desde Espacio Psi surgió la invitación abierta a la comunidad para compartir la proyección de Alemania, película argentina que aborda con sensibilidad las relaciones familiares, los padecimientos mentales y las dificultades económicas que condicionan los proyectos de vida.
En esta película vemos la historia de una adolescente que tiene una hermana con bipolaridad, provenientes de una familia de clase media, el contexto nos ubica en los años 90. Se observa allí que la dinámica familiar es atravesada por la tensión y las crisis de la hermana, y la anticipación de que tarde o temprano habrá una nueva internación para esta jóven. ¿Dónde situamos el padecimiento: en el individuo o también en las relaciones y condiciones en las que vive? A la vez la protagonista tiene una oportunidad de hacer un intercambio en Alemania, pero la familia no sabe si puede permitirse apoyarla económicamente porque están afrontando los tratamientos que la hermana necesita.
La historia retrata también esa incertidumbre y soledad, la incomprensión de la situación que están viviendo y los absorbe. ¿Quién sostiene a quienes sostienen? En cuanto a qué hacer con lo que sucede con la hermana solo hay una figura mencionada que es un médico psiquiatra que ordena cómo manejarse con esa hija. No hay otro apoyo más que el psiquiatra y la unidad familiar que resiste. ¿Qué cambia en nuestra comprensión cuando dejamos de mirar exclusivamente a la persona diagnosticada?
Plantear un contexto previo a la ley de salud mental, a discusiones importantes sobre la misma, así como la perspectiva interdisciplinar para el abordaje. El padecimiento es posible de ser visto en cómo afecta a cada miembro de la familia, se descentra del individuo la mirada y amplía el foco sobre la comunidad y las condiciones necesarias para vivir de otro modo. ¿Qué condiciones hacen posible una vida en comunidad?.
Y una cuestión también importante de plantear para finalizar ¿Es suficiente reconocer derechos si no existen las condiciones para ejercerlos?Actualmente preocupa el estado en que las políticas públicas de salud mental se encuentran, la dificultad de acceso a recursos necesarios, el debilitamiento de dispositivos y espacios de atención, que inciden y acrecientan las vulnerabilidades de las personas profundizando el sufrimiento psíquico y los riesgos en situaciones críticas.
Recuperando que los determinantes sociales tienen enorme peso en los sufrimientos psíquicos desde Espacio Psi afirmamos que salud mental es tener trabajo, es tener una vivienda digna y un medioambiente sano. Tambien es defender lo propio, nuestras tierras, es alojar amorosamente a todxs. Es garantizar derechos Salud mental que respeten tu cuerpo disidente, tu elección sexual y tu género. Salud mental es memoria, verdad y justicia. Salud mental es Ni una menos.
En un contexto que se empeña en desfinanciarla, sostenemos la importancia de la salud mental como parte fundamental de la salud integral de todas las personas. Y esto implica una salud pública y al alcance de todxs.

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