Día de la Industria: ¿Hay algo que celebrar?

Ayer se conmemoró el Día de la Industria. En Tandil, la fecha encuentra al sector productivo atravesando un escenario de dificultades: el 41% de las empresas relevadas por la Cámara Empresaria registró una caída en sus ventas durante el primer semestre del año. El dato local se inscribe, además, en un contexto nacional marcado por el cierre de empresas, el deterioro del mercado interno y un proceso que pone en discusión el rumbo de la industria argentina.

El número muestra las dificultades que enfrenta buena parte del entramado empresarial de la ciudad, aunque el escenario no es homogéneo. El mismo relevamiento indica que el 66% de las firmas logró mantener su dotación de personal y que el 71% proyecta o considera probable realizar inversiones durante los próximos tres años.

Es decir, las empresas tandilenses están atravesando un proceso de adaptación frente a un escenario más exigente, con márgenes más acotados y una revisión de costos, productividad y eficiencia. La caída de las ventas aparece así como una de las principales señales de un contexto que obliga a las empresas a sostenerse con una demanda más débil.

El dato local y un problema más amplio

Lo que ocurre en Tandil se inscribe en una situación más general del entramado productivo argentino. Según un informe presentado por Fundar que analiza la evolución reciente de las empresas, más de 30.000 firmas dejaron de existir desde el inicio de la actual gestión nacional, muchas de ellas pertenecientes al sector industrial.

Si bien el agro, Vaca Muerta y la minería aparecen como actividades exportadoras con mayor dinamismo, sectores con una fuerte capacidad para generar empleo, como la industria, la construcción y el comercio, atraviesan un escenario de estancamiento o retroceso. La diferencia es relevante porque estos últimos sectores tienen una relación mucho más directa con el mercado interno. Cuando los salarios pierden capacidad de compra y el empleo se deteriora, la menor demanda termina impactando sobre las empresas que producen y comercializan bienes y servicios dentro del país.

Una Argentina que va a contramano

El diagnóstico adquiere otra dimensión cuando se lo compara con lo que ocurre en buena parte del mundo. Según el informe de Fundar, numerosos países están recuperando políticas industriales y otorgando nuevamente un carácter estratégico a la producción manufacturera. El objetivo no pasa únicamente por proteger empresas existentes, sino por desarrollar capacidades propias en sectores considerados centrales para la economía del futuro.

La industria aparece allí vinculada con algunas de las transformaciones tecnológicas que ya están modificando la economía mundial: energías limpias, electromovilidad, inteligencia artificial y nuevas tecnologías productivas. En ese contexto, la apuesta por la industria no responde solamente a una cuestión ideológica. La actividad industrial genera empleo de calidad, demanda insumos y servicios de otros sectores, incorpora tecnología y puede funcionar como motor para el crecimiento del conjunto de la economía.

Por eso, perder empresas industriales no significa únicamente perder una unidad productiva. También puede implicar perder trabajadores especializados, proveedores, conocimientos y capacidades que luego resultan mucho más difíciles de reconstruir.

Tandil frente al desafío

El escenario plantea una cuestión especialmente relevante para una ciudad con una tradición productiva como Tandil. El dato del 41% de empresas con caída en sus ventas constituye una señal de alerta, pero el resto del relevamiento también muestra que existe un entramado que continúa sosteniendo empleo y proyectando inversiones.

Esa capacidad de resistencia no debería confundirse con ausencia de problemas. Una empresa puede mantener sus trabajadores y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades para vender, reducir márgenes y postergar decisiones de inversión.

La pregunta que deja el Día de la Industria, entonces, excede la situación coyuntural de las empresas tandilenses. Es qué condiciones necesita el sector productivo para sostenerse y crecer en un contexto en el que el mercado interno se encuentra debilitado y en el que Argentina está tomando un camino diferente al de países que vuelven a considerar a la industria como una actividad estratégica.

Porque cerrar una empresa puede ser rápido. Recuperar después los puestos de trabajo, los proveedores, los conocimientos y la capacidad productiva que se perdieron puede llevar muchos años. Y en una ciudad como Tadil, donde la industria forma parte de su estructura económica y de su identidad productiva, esa diferencia no es un dato menor.

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