Con el receso escolar ya finalizado, un informe de CAME difundió el balance nacional de las vacaciones de invierno 2026, marcadas por el Mundial de fútbol y un contexto económico más ajustado que en años anteriores. A nivel país, la temporada dejó una suba del 5,9% en la cantidad de turistas respecto del año pasado, aunque en la provincia de Buenos Aires el desempeño fue uno de los más flojos de los últimos años. En ese escenario, Tandil logró sostenerse mejor que buena parte de los destinos bonaerenses, con una ocupación hotelera de entre el 50% y el 60%, y un nivel mucho más alto en cabañas, que rondó el 80% y el 85 por ciento.
En todo el país viajaron 4,6 millones de personas durante el receso invernal, entre turismo interno y extranjero, con una estadía promedio de cuatro días. El gasto total rondó los $2,12 billones, un 2,5% más que el año pasado en términos reales. El comienzo de la temporada estuvo marcado por la coincidencia con el Mundial de fútbol y por un clima inestable en varias regiones, lo que retrasó la salida de buena parte de los turistas y demoró el arranque de la actividad.
En contraste con el buen desempeño de los destinos de montaña y del norte del país, la provincia de Buenos Aires atravesó una de las temporadas invernales más débiles de los últimos años. Entre mediados y fines de julio se movilizaron alrededor de 296.000 turistas, una caída de más del 20% frente al año anterior, con una recuperación parcial recién en el segundo fin de semana del receso. La Costa Atlántica fue una de las zonas más golpeadas, con niveles de ocupación por debajo de lo habitual.
Un desempeño mejor que el promedio bonaerense
Dentro de ese panorama provincial, Tandil se ubicó entre los destinos del interior con mejor comportamiento. Mientras varios balnearios y ciudades bonaerenses no lograron superar el 45% o 50% de ocupación, la ciudad serrana mantuvo entre el 50% y el 60% de sus hoteles ocupados durante el receso, y sus cabañas trabajaron a un ritmo bastante más alto, con picos de entre el 80% y el 85 por ciento.
Ese nivel de ocupación en alojamientos de tipo cabaña coincide con un patrón que se repitió a nivel nacional: las escapadas cortas, las reservas de último momento y la búsqueda de propuestas vinculadas a la naturaleza y al descanso ganaron terreno frente a los viajes más extensos, en un contexto de menor poder adquisitivo y de mayor cautela en el gasto familiar.
El informe también remarca que, a nivel país, la recuperación del turismo interno convive con niveles de actividad todavía por debajo de los registrados en 2023, en un año atravesado por gastos extraordinarios asociados al Mundial y por demoras y cancelaciones de vuelos que complicaron el inicio de la temporada en varios puntos del país.




