No me baño, de Tandil al mundo: una influencer reconstruyó la historia del fenómeno del street art argentino

El colectivo artístico No me baño, surgido en Tandil hace más de una década, volvió a ser protagonista en redes sociales a partir de un video subido por la influencer Alina Askarova, quien repasó el recorrido del grupo desde sus orígenes ligados al skate hasta su consolidación como uno de los movimientos de arte urbano más reconocidos del país, con presencia en distintas ciudades del mundo.

En la publicación, Askarova presenta al colectivo como un fenómeno que trascendió ampliamente el ámbito local. Explica el origen del nombre, repasa sus primeros años en nuestra ciudad y muestra cómo aquella práctica ligada al skate y al graffiti terminó convirtiéndose en un movimiento artístico con presencia en distintos países. Nacido entre un grupo de skaters tandilenses, el nombre surgió como un apodo despectivo que decidieron resignificar.

Durante el recorrido, la creadora de contenido visita el estudio donde trabaja el grupo, destaca el carácter reservado de sus integrantes —quienes suelen preservar su identidad pública y se autodenominan Las Moscas— y reconstruye, a partir de testimonios de los propios artistas, el proceso que llevó a No me baño a expandirse por ciudades de América Latina, Estados Unidos y Europa.

El video también pone el acento en la magnitud que alcanzó el colectivo. Según relatan sus integrantes, realizan cientos de intervenciones artísticas cada año y sus característicos tags se multiplicaron en espacios urbanos de distintas ciudades. Esa presencia constante despertó tanto admiración como críticas, un rasgo que acompaña a buena parte de los movimientos vinculados al arte callejero.

Más allá de las intervenciones urbanas, Askarova destaca la evolución del proyecto hacia nuevos formatos. En la actualidad, No me baño desarrolla exhibiciones propias, impulsa colaboraciones con distintas marcas y comercializa productos vinculados a su identidad visual, consolidando una propuesta que excede ampliamente el graffiti tradicional.

La repercusión del video vuelve a posicionar al colectivo tandilense en la escena internacional y refleja cómo una iniciativa nacida entre jóvenes vinculados al skate terminó convirtiéndose en una referencia del street art contemporáneo, con una identidad que logró mantenerse reconocible incluso fuera de las fronteras argentinas.

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