En el marco de las celebraciones globales por el Día Internacional del Medio Ambiente, la Asociación Civil Nuestra Tierra llevó adelante este sábado 6 de junio la vigésima edición de su emblemática correcaminata familiar, una cita consolidada en el calendario atlético de Tandil. En esta oportunidad, la propuesta deportiva se integró de manera orgánica con el 5° Encuentro por el Medioambiente, logrando transformar el predio en un gran espacio de educación no formal donde la actividad física funcionó como el gran dinamizador de la conciencia ecológica comunitaria.
La Asociación Civil Nuestra Tierra reafirmó su histórico compromiso comunitario al concretar con éxito la vigésima edición de su emblemática correcaminata familiar, un evento que ya forma parte de la agenda atlética de Tandil. En esta oportunidad, la propuesta deportiva se integró de manera orgánica con el 5° Encuentro por el Medioambiente —enmarcado en la conmemoración del 5 de junio—, logrando transformar el predio en un gran espacio de educación no formal donde el deporte funcionó como el gran dinamizador de la conciencia ecológica.
A pesar de la inestabilidad climática que marcó las jornadas previas, el tiempo acompañó el desarrollo de las actividades al aire libre. Carmen Escudero Leoz, referente de la organización, manifestó su satisfacción por sostener una convocatoria de casi 300 inscriptos en un contexto general complejo para los eventos atléticos, destacando que el recorrido elegido buscó poner en valor el entorno natural bajo la premisa institucional: «Lo que uno conoce, lo valora; y lo que uno valora, lo cuida».
Redes sustentables y reciclaje en vivo
El encuentro ambiental funcionó como un nodo de colaboración entre diversos activistas y emprendimientos de la región orientados a la producción responsable. La jornada contó con atractivos de concientización práctica que capturaron la atención de las familias:
-Activismo y reutilización: se presentaron proyectos de transformación de plástico reciclado en vivo a cargo de activistas provenientes de Buenos Aires, junto a la participación de las «sacheteras» y la cooperativa local Cooprae.
-Kermés ecológica: se dispusieron juegos recreativos fabricados íntegramente con materiales reutilizados, diseñados para invitar a los asistentes a reflexionar sobre qué pequeños hábitos cotidianos pueden modificar en pos del cuidado de la «casa común».
-Sinergia emprendedora: el espacio consolidó una red de contactos que crece año tras año, permitiendo que los productores locales interactúen entre sí y expongan ante la ciudadanía alternativas de consumo sustentable.
«Miradas Nativas»: las aulas se mudan a la sierra
El protagonismo de los estudiantes fue uno de los ejes centrales de la propuesta, vinculando de forma directa la actividad física con la trayectoria pedagógica de la institución. A través del Centro de Educación Ambiental para Docentes, se exhibió la muestra artística «Miradas Nativas», una exposición donde alumnos desde el nivel inicial hasta el secundario plasmaron dibujos de las plantas y animales característicos del pastizal serrano.
Este trabajo, respaldado en salidas previas de campo y en investigaciones áulicas, buscó que los niños y jóvenes reconozcan la biodiversidad local como paso indispensable para su preservación futura, alineándose con las capacidades críticas, autónomas y de desciframiento cultural que promueve el Complejo Educativo.
Raíces institucionales y pilares de convivencia
La organización logística del evento, llevada adelante de forma voluntaria por las familias del colegio, se convirtió en un reflejo de los valores que dieron origen a la institución. Nacido en el año 2000 como «Nuestra Tierra Eco-Jardín», el proyecto educativo se fundó sobre la base de educar para conservar y respetar el hábitat como un lugar de desarrollo y creatividad. Con la posterior apertura de la primaria en 2003 y de la secundaria en 2009, el complejo consolidó un trayecto formativo regido por la unidad, la cooperación y la responsabilidad.
Desde la organización expresaron un especial agradecimiento a las empresas e instituciones que respaldaron la infraestructura de la jornada, entre ellas Refugio del Valle, Treeland, Época de Quesos, Catering el Ensueño, Banco Credicoop y Remax. De esta manera, la vigésima correcaminata ratificó su rol como una de las principales banderas de la Asociación Civil, apoyada en sus tres grandes pilares fundacionales: la educación ambiental, el cooperativismo y la inclusión social.




