Una herida que no cierra: la interna del radicalismo local sigue a flor de piel

El cierre de listas para la renovación de autoridades de la Unión Cívica Radical (UCR) de Tandil dejó una lista única encabezada por el actual presidente del partido y secretario de Gobierno, Miguel Lunghi (h). Sin embargo, la falta de una integración real entre las diferentes facciones profundizó la fractura partidaria. Tras los reproches del nicolinismo y el intento de mediación de los exfuncionarios Luciano Grasso y Gastón Morando, el oficialismo recogió el guante con duras declaraciones que demuestran que las diferencias metodológicas y políticas de cara al recambio institucional de 2027 están más vivas que nunca.

Miguel Lunghi (h) fue el encargado de marcar la posición del sector que conduce el intendente y desacreditó de forma tajante el rol de componedores que intentaron ejercer Grasso y Morando en los días previos al cierre del pasado 8 de mayo. El funcionario provincial y local aclaró que esa iniciativa careció de mandato formal o sustento institucional dentro de la orgánica del Comité de la calle Mitre, encasillándola como una mera «expresión de deseo». En ese sentido, arremetió contra la trayectoria reciente de ambos dirigentes, recordándole a Grasso que hace dos años rechazó integrar la mesa directiva y reprochándole a Morando su férrea oposición a la candidatura del jefe comunal en las elecciones de 2023. Para el oficialismo, es contradictorio postularse como artífices de la unidad cuando se mantiene una postura de crítica permanente hacia la máxima referencia de la UCR local.

A la contraofensiva oficialista se sumó el presidente del bloque de concejales de la UCR, Juan Salceda, quien aportó una mirada sumamente combativa y apuntó de forma directa contra la figura de Marcos Nicolini. El edil cuestionó la legitimidad de los reclamos de Alternativa Tandil, tildándolos de «victimización» y de una maniobra mediática que se da una vez vencidos los plazos legales, en lugar de plantear las discusiones en los tiempos y ámbitos institucionales correspondientes. Salceda también sembró sospechas sobre el rol de Grasso y Morando, calificando de «bastante sincronizada» la publicación del documento de los mediadores con la estrategia comunicacional del nicolinismo, deslizando que la jugada «no le gustó nada».

El trasfondo del conflicto expone una discusión profunda sobre la identidad partidaria y la validez de los liderazgos. Mientras los sectores críticos exigen espacios de consenso y un esquema de conducción mixta para evitar el desgaste de la gestión municipal, el oficialismo defiende la competencia interna en las urnas como el único mecanismo válido. En este punto, Salceda impugnó el comportamiento legislativo y político del nicolinismo, recordando que el bloque Hechos votó en contra de proyectos cruciales como el Presupuesto y la Rendición de Cuentas, y que sus integrantes no asisten a los plenarios del Comité de la calle Mitre. “No pisan el Comité, ni ahora ni antes. Si pretendés volver al radicalismo, deberías comportarte como tal”, disparó el titular de la bancada, sugiriendo incluso que si Nicolini ve «todo al revés» respecto a la gestión local, tal vez debería renunciar al partido y canalizar su proyecto en otros espacios.

Con la mirada fija en la transición que se abrirá en 2027, el oficialismo ratificó su apuesta por un esquema de renovación generacional propio, compuesto por cuadros jóvenes alineados a la doctrina y a la plataforma votada en 2023. La conducción local insistió en la necesidad de recuperar la centralidad histórica de la Lista 3 frente a las estrategias de frentes electorales que desdibujan la identidad de la fuerza. De este modo, la proclamación de la lista única lejos de sellar las fisuras, expuso la determinación del lunghismo de retener el control absoluto del aparato partidario. Para el oficialismo, las cartas están sobre la mesa: las intenciones de la oposición interna no responden a un deseo genuino de unificar el partido, sino a «una apetencia personal» por la intendencia, un objetivo que —advirtieron— solo se validará compitiendo dentro de la UCR y respetando la disciplina de la gestión mayoritaria.

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