Durante el último fin de semana, el ecosistema digital libertario se transformó en el escenario de un durísimo cruce entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. El detonante fue un error técnico en las redes sociales que expuso al riojano como presunto administrador o distribuidor de contenidos de cuentas anónimas dedicadas a desgastar a los principales ministros y funcionarios del Ejecutivo.
El conflicto escaló cuando se detectó que un enlace de Instagram compartido en la red social X por una cuenta fake (denominada «@PeriodistaRufus»), orientada a fustigar a los equipos de Caputo, contenía el rastro del usuario personal de Menem. Al abrirse estos enlaces desde determinados navegadores, la plataforma revela la sesión de origen. Al verse expuesto, el asesor presidencial lanzó réplicas directas tachando de «gagá» y de «banda de improvisados» al sector ligado a la presidencia de la Cámara Alta. Acto seguido, tras la repentina eliminación del perfil cuestionado, Caputo disparó: «Borrar la cuenta lo único que confirma es que es de ustedes».
Militancia digital y la defensa de Menem
A la ofensiva comandada por el consultor se sumó de inmediato Daniel Parisini, conocido en las redes como el “Gordo Dan”, quien junto a la tropa digital de «Las Fuerzas del Cielo» amplificó las capturas del error. Parisini aclaró que el malestar del sector no radicaba en los ataques personales hacia su figura o hacia los perros del mandatario, sino en el hecho de que estas cuentas anónimas boicoteaban discursivamente la gestión económica de Luis Caputo y el desempeño de los funcionarios del Ministerio de Economía.
Ante el revuelo interno que amenazó con paralizar la mesa política de la Casa Rosada, Martín Menem debió enviar un extenso descargo al grupo de WhatsApp del bloque de diputados de La Libertad Avanza para intentar contener los daños:
“La persona que maneja mi Instagram copió un link de una noticia y lo reenvió a un par de grupos de WhatsApp. El link copiado y pegado, y luego abierto, aparecerá siempre ‘de Martín Menem’. Se podría haber multiplicado hasta el infinito (…) Es una canallada de algún mala leche. Canallada sofisticada por cierto. Mucho cálculo”, argumentó el legislador, atribuyendo el hecho a una manipulación de la oposición y a un error involuntario de su Community Manager.
Gabinete en descomposición y fracturas múltiples
El cruce por las cuentas falsas no es un hecho aislado, sino el síntoma de una falta de conducción política que empieza a ramificarse en el gabinete. Las tensiones de fondo arrastran internas por el armado de listas legislativas y el avance del sector de Karina Milei sobre áreas de control institucional que colisionan con el armado de Santiago Caputo. A este cuadro se suma el desgaste en torno al vocero Manuel Adorni —acorralado por denuncias judiciales— y el malestar de ministros clave que afirman que la gestión se encuentra paralizada.
Como si fuera poco, la vicepresidenta Victoria Villarruel también utilizó sus redes sociales para dinamitar la tregua interna, lanzando durísimas críticas contra el exministro de Defensa, Luis Petri, a quien acusó penalmente por calumnias e injurias y cuya gestión tildó de «desastre» y «relato falso» debido al deterioro salarial de las Fuerzas Armadas.
Con un panorama de fracturas expuestas que abarca desde la presidencia de las cámaras hasta los ministerios, Javier Milei ha optado por mantenerse apartado de la resolución de los conflictos de sus aliados, focalizándose de forma exclusiva en sus ponencias de teoría económica. Mientras tanto, el oficialismo transita una fase de «zona liberada» donde las disputas de poder ya no se esconden y amenazan el normal funcionamiento legislativo en la antesala de debates clave en el Congreso.




