Los trabajadores universitarios perdieron 7 sueldos y perdieron 32% de poder adquisitivo desde 2023

El sistema universitario argentino atraviesa su crisis más profunda desde el regreso de la democracia. Según el último informe del CIN, los trabajadores de las casas de altos estudios perdieron el 32% de su poder adquisitivo desde que asumió Javier Milei. En términos prácticos, el ajuste equivale a haber trabajado 7,3 meses gratis en poco más de dos años.

Salarios en el subsuelo

Los números que presentaron los rectores en el Plenario de Santa Rosa son lapidarios: mientras la inflación acumulada entre fines de 2023 y principios de 2026 fue del 280%, los sueldos apenas subieron un 158%. Esto ubica a los salarios universitarios en su nivel más bajo de los últimos 23 años.

Para que un docente recupere lo que perdió frente a la góndola, el Gobierno debería otorgar hoy mismo un aumento del 47,3%, algo que parece imposible bajo el actual esquema de déficit cero.

Una infraestructura que se cae a pedazos

Pero el drama no es solo el sueldo. El financiamiento total de las universidades registró una caída real del 45,6%. Hoy, los gastos de funcionamiento (luz, gas, limpieza, insumos) están al 40% de lo que estaban a principios de 2023.

El informe detalla un «vaciamiento» en áreas clave:

  • Ciencia y Técnica: El presupuesto cayó al 38% de lo ejecutado en 2023.
  • Extensión Universitaria: Prácticamente desapareció, operando con el 1% de los fondos originales.
  • Infraestructura: La ejecución es nula. No se pone un ladrillo ni se arregla un techo.

Becas y futuro en riesgo

El ajuste también se ensañó con los estudiantes. Las Becas Progresar sufrieron un recorte nominal del 82%, lo que en términos reales significa que el presupuesto para acompañar a los pibes que menos tienen está un 95% por debajo de los valores de 2023.

«Es una reducción inédita», advirtieron los rectores, quienes alertan que el sistema ya no solo está «en alerta», sino que entró en una etapa de deterioro estructural que afectará la calidad del título de miles de argentinos. Sin inversión en ciencia ni salarios dignos, la universidad pública —el gran orgullo nacional— está funcionando hoy por puro esfuerzo y voluntad de su comunidad.

Relacionado