¿Peligra la sucesión de Lunghi?: la interna radical arde tras el fracaso de la lista de unidad

El escenario político del radicalismo en Tandil atraviesa horas de profunda tensión y fragmentación tras el fracaso de las negociaciones para conformar una lista de unidad en el Comité local. Mientras a nivel provincial la UCR logró sellar un acuerdo de cohesión, en la ciudad la grieta entre el lunghismo y el espacio de Marcos Nicolini se ha profundizado, despertando alarmas sobre la competitividad del partido de cara al recambio institucional de 2027.

Ante este panorama, los dirigentes y exfuncionarios Luciano Grasso y Gastón Morando difundieron un documento conjunto en el que sentaron una postura clara: la unidad no es solo un deseo, sino un requisito de supervivencia electoral. “La unión es un requisito fundamental para la competitividad de nuestra propuesta. Sin unidad, difícilmente podamos ganar la próxima elección”, advirtieron los referentes, quienes intentaron mediar sin éxito entre las facciones enfrentadas.

El fracaso del diálogo y la «pelota bajo el brazo»
La polémica sumó temperatura con las declaraciones de la exconcejal Rosana Florit, representante del sector de Nicolini (Alternativa Tandil). Florit reveló que, tras algunas reuniones preliminares que parecían auspiciosas, el lunghismo interrumpió el diálogo de manera unilateral y cerró una lista propia de autoridades, excluyendo a la oposición interna.

“Siento una infantilización de la política: la pelota es mía y no se la comparto a nadie, el partido termina cuando yo quiero y me la llevo bajo el brazo”, sentenció Florit en una dura metáfora sobre el manejo del aparato partidario. Desde el nicolinismo interpretaron este desplante como una falta de voluntad real de diálogo y una apuesta por mantener una estructura cerrada y excluyente, a pesar de que en las últimas elecciones legislativas el espacio de Nicolini demostró un caudal de votos significativo.

Discrepancias de fondo: ¿acuerdo de cúpula o PASO?
Más allá de las formas, el conflicto tiene un trasfondo metodológico insalvable hasta el momento. Mientras el oficialismo local y los mediadores buscaron consensuar un método de «preferencia interna» para llegar al 2027 con un candidato único, el sector de Nicolini se mantuvo firme en su defensa histórica de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).

Para Florit, las PASO son la herramienta que garantiza la transparencia y la participación ciudadana, mientras que el lunghismo históricamente ha intentado evitar la confrontación directa en las urnas primarias para sostener el control del liderazgo. Esta diferencia de visiones sobre cómo legitimar al sucesor de Miguel Lunghi parece ser el obstáculo principal para cualquier acercamiento real.

Hacia el 2027: un fin de ciclo con incertidumbre
Grasso y Morando insistieron en que, dado que en 2027 concluirá el ciclo histórico de Lunghi, el radicalismo tiene el «deber histórico» de liderar la mejor propuesta para la ciudad. Propusieron imitar el proceso democrático de 2003, cuando una interna abierta consagró al actual intendente, otorgándole una legitimidad total desde el primer día.

Sin embargo, por ahora, el radicalismo tandilense parece caminar hacia la fragmentación. Con el diálogo roto y las autoridades del Comité local elegidas sin integración de las minorías, el centenario partido en Tandil enfrenta el desafío de su propia sucesión en un estado de vulnerabilidad que, según sus propios dirigentes, podría poner en riesgo la continuidad de dos décadas de gobierno radical en la ciudad.

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