El escenario político y social para el gobierno de Javier Milei entró en una zona de turbulencia profunda. Según el último informe QMonitor de la consultora QSocial, la evaluación positiva de la gestión se desplomó al 19%, mientras que la percepción negativa sobre la situación del país ya trepó al 40%.
La economía real vs. las metas fiscales
El estudio, basado en más de 1.600 casos, revela un «punto de inflexión»: la ciudadanía ya no mira con lupa el equilibrio fiscal, sino que está desesperada por los efectos del ajuste en el día a día. Para el 27% de los argentinos, la pobreza es hoy el principal problema, seguida por la falta de trabajo (19%).
Los datos del consumo son elocuentes:
El 74% de los encuestados tuvo que recortar gastos básicos para llegar a fin de mes.
El 51% afirma que su capacidad de ahorro es nula.
Un 32% admite que sus ingresos ya no cubren alimentación, vivienda y salud.
Inflación y escepticismo
A pesar del discurso oficial que promete llevar la inflación a menos del 1%, el 54% de la población cree que el Gobierno no tiene el control de los precios. Es más, el clima de «sacrificio» que pedía el oficialismo se está resquebrajando: un 40% de los argentinos ya considera que el esfuerzo actual no valdrá la pena.
El termómetro digital: enojo e indignación
La crisis no solo se siente en la calle, sino que explota en las redes sociales. El sentimiento dominante en el ecosistema digital es de indignación (51%), especialmente cuando se debate sobre la apertura de importaciones y el aumento de los servicios públicos. Existe una percepción creciente de «desconexión social» por parte de las autoridades frente a la pérdida de 242.000 puestos de trabajo en el último cuatrimestre y el cierre de fábricas emblemáticas.
El informe concluye con una advertencia seria: el límite de la paz social está bajo presión. Con una desaprobación que llega al 72% en el Gran Buenos Aires, el ajuste empieza a ser visto más como un «abandono» que como un ordenamiento económico necesario.



