Industricidio: ya cerraron más de 22.600 empresas desde que asumió Milei

El ajuste del modelo económico está calando hondo en el corazón productivo de la Argentina. Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), desde la asunción de Javier Milei en noviembre de 2023, ya desaparecieron 22.608 empresas. La caída no se detiene: el achique del sector privado acumula 15 meses consecutivos de retroceso mensual.

El peor arranque en dos décadas
La magnitud del fenómeno es histórica. Un análisis de la organización Fundar advierte que la destrucción de unidades productivas ya es comparable a la registrada durante la pandemia de 2020. Con una baja del 4,4% en el total de firmas, se trata del peor inicio de una gestión de gobierno desde el año 2003.

Lo que más preocupa es que ya no son solo las PyMEs las que bajan la persiana; gigantes como FATE —que cerró su planta de San Fernando—, Whirlpool, Newsan y Quilmes están en pleno proceso de recortes y despidos, golpeados por un combo de apertura de importaciones y desplome del consumo interno.

Crecimiento sin empleo
Aunque el Gobierno saca pecho con un crecimiento del 4,4% en 2025, los datos del SIPA muestran que esa mejora es «de pocos». El impulso viene del agro, la minería y el petróleo, sectores que no derraman en la creación de puestos de trabajo masivos. En contraste, el empleo registrado cayó un 1% el año pasado, lo que significa 106.200 laburantes menos en el sistema formal.

Desde que arrancó la era libertaria, se destruyeron en total 288.815 puestos de trabajo, una cifra que apenas se maquilla con el crecimiento del monotributo precario.

Capacidad instalada al límite
La radiografía industrial es similar a la de la salida de la convertibilidad en 2002. Las fábricas operan hoy al 53,6% de su capacidad, el nivel más bajo para un inicio de año en más de dos décadas. Según la UIA, casi la mitad de las empresas tienen dificultades serias para pagar sueldos e impuestos. Para muchos industriales, el país no está ante una estabilización, sino ante un «industricidio» provocado por el atraso cambiario y la falta de un mercado interno que traccione.

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