La Asociación de Docentes de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Adunce) confirmó la adhesión al paro nacional de cinco días que paralizará por completo las actividades académicas en los campus de Tandil, Olavarría y Azul. La medida de fuerza se extenderá desde el martes 26 hasta el sábado 30 de mayo, en reclamo de una recomposición salarial urgente y la actualización del presupuesto para el sector. La decisión profundiza el plan de lucha que la comunidad universitaria sostiene frente al Gobierno nacional tras la masiva movilización federal realizada el pasado 12 de mayo.
La secretaria general de Adunce, Verónica Gargiulo, explicó que el paro fue resuelto durante un plenario de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu) ante el deterioro de los ingresos de los trabajadores. Según la dirigente, el sector registra la pérdida del poder adquisitivo más grande de las últimas dos décadas, con salarios que se encuentran a la mitad de lo que deberían percibir. Ante la preocupación de las familias por la regularidad de las cursadas, Gargiulo aclaró que los contenidos suelen reacomodarse para evitar que los alumnos pierdan el año lectivo, pero advirtió que la persistencia del ahogo financiero de más de 200 días sin cumplir la ley de financiamiento pone en riesgo la viabilidad misma de la universidad pública.
El paro no implicará un repliegue de los docentes, sino que estará acompañado por un cronograma de acciones callejeras, asambleas y ollas populares orientadas a visibilizar la problemática ante los vecinos. En el caso de Tandil, la esquina céntrica de Pinto y Rodríguez será el epicentro de las clases abiertas dictadas por profesores de las facultades de Arte y Ciencias Humanas, abordando temáticas que van desde el debate sobre los totalitarismos contemporáneos hasta la situación de la industria cinematográfica y el INCAA. Por su parte, la sede de Olavarría concentrará sus actividades de visibilización en el hall de acceso de la Facultad de Ciencias Sociales y en la Plaza Central con talleres de la Facultad de Ciencias de la Salud.
Respecto al debate instalado por el Poder Ejecutivo en torno a los controles presupuestarios de las casas de altos estudios, la referente gremial se diferenció de la postura de otras instituciones como la Universidad de Buenos Aires (UBA) y defendió la validez de las auditorías. Gargiulo consideró lógico que se rindan cuentas de los fondos del Estado, pero denunció la existencia de una campaña de desprestigio orientada a desgastar la imagen de la educación superior. Desde Adunce afirmaron que las fiscalizaciones siempre existieron en la UNICEN y que el cuestionamiento constante forma parte de un plan sistemático de achicamiento estatal que afecta tanto a la educación como a la investigación científica y la salud pública.




