Adiós al «Hecho en Argentina»: Lumilagro apagó sus hornos tras 83 años

Es el fin de un ícono. Lumilagro, la empresa nacional que desde 1941 fabricó el termo del mate argentino, tomó una decisión drástica: dejó de producir sus clásicas ampollas de vidrio en el país y mudó el corazón de su negocio a China, India y Vietnam. La crisis del consumo y la apertura importadora forzaron un giro de 180 grados para evitar la quiebra.

De 300 empleados a solo 50
El ajuste en la planta de Tortuguitas fue brutal. En apenas dos años, la firma desvinculó a 170 trabajadores mediante retiros voluntarios, quedando hoy con una estructura mínima de 50 personas. Martín Nadler, director ejecutivo de la cuarta generación al mando, confesó el dolor de despedir a empleados que lo conocían desde chico, pero aseguró que el volumen de ventas se desplomó un 50%, haciendo inviable sostener los hornos encendidos.

Termos truchos y competencia desleal
Desde la empresa denuncian una «avalancha» de productos que ingresan por contrabando, principalmente desde Paraguay. Según Nadler, entran al país cerca de 4 millones de termos de acero de baja calidad que, además de competir deslealmente, contienen metales tóxicos. «El Estado no hace ni el mínimo esfuerzo por protegernos del contrabando», reclamó el empresario, señalando que la prioridad oficial parece ser bajar los precios a cualquier costo.

El «rebusque» para sobrevivir
Para no desaparecer, Lumilagro se reinventó como importadora y diseñadora. Ahora traen el vidrio de Asia y fabrican su línea premium, el Luminox Pampa, en China, logrando un ahorro del 15% en costos.

Aunque el sentimiento es de derrota industrial, la marca apuesta a futuro: planean abrir 15 locales propios para 2030 y expandir sus exportaciones a mercados como Florida (EE.UU.), España y Australia, vendiéndole al público latino que busca el «pico cebador» perfecto. Por ahora, en Argentina solo queda el ensamblado, la personalización con licencias como Disney y la nostalgia de una fábrica que ya no quema.

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