El negocio de los electrodomésticos atraviesa uno de sus momentos más críticos en años. Las principales cadenas del país, entre ellas Frávega, Cetrogar y Megatone, registran niveles de morosidad inéditos en los créditos otorgados para financiar compras, en un contexto marcado por la caída del consumo, el encarecimiento del financiamiento y la pérdida de poder adquisitivo de los hogares.
Según datos oficiales, la morosidad promedio en el financiamiento de electrodomésticos se disparó en el último año: pasó del 14,8% al 41,2%. El salto se produjo en medio de un fuerte aumento de las tasas de interés y de un mercado en retracción.
El deterioro del sector se refleja también en las ventas. De acuerdo con un informe de la consultora Vectorial, las ventas de electrodomésticos medidas en unidades cayeron 18,6% en el cuarto trimestre de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior.
Morosidad récord en las principales cadenas
El aumento en los niveles de incumplimiento golpea con especial fuerza a las cadenas comerciales que ofrecen financiamiento propio para estimular el consumo.
En Frávega, la morosidad de los clientes se triplicó en apenas un año: pasó del 13% al 39% entre 2024 y finales de 2025, según datos del Banco Central de la República Argentina.
La situación es aún más compleja en Cetrogar, donde el nivel de irregularidad en los créditos ronda el 48%, muy por encima del 17% registrado el año anterior.
Por su parte, Megatone enfrenta una morosidad cercana al 43%, en línea con el promedio del sector.
En otros casos, los niveles son todavía más elevados. La cadena Coppel registra incumplimientos de hasta el 70%, mientras que Bazar Avenida supera el 60%. Entre las empresas con menores niveles de irregularidad aparece Naldo Lombardi, con alrededor del 25%, aunque igualmente muy por encima del 5% que mostraba un año atrás.
Tasas altísimas y bolsillos golpeados
El deterioro del mercado se da en un escenario de fuerte encarecimiento del crédito. En algunos casos, los costos financieros totales superan ampliamente la inflación anual.
Por ejemplo, en el caso de Coppel el costo financiero total de ciertos préstamos puede alcanzar el 880% anual, mientras que las líneas para financiar muebles rondan el 250%.
En paralelo, la caída del poder de compra de los salarios impacta de lleno en la capacidad de pago de las familias. La morosidad promedio del sector, del 41%, supera ampliamente la registrada en otros segmentos del crédito al consumo.
De acuerdo con la consultora Eco Go, la morosidad del crédito no bancario se ubica en torno al 22,8%, mientras que en el crédito bancario a familias ronda el 9,3%.
Caída del consumo y precios en retroceso
La crisis del sector se produce además en un contexto atípico: mientras la inflación general continúa elevada, los precios de los electrodomésticos retroceden.
Según un relevamiento del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el índice de precios de electrodomésticos cayó en promedio un 6,6% durante 2025, mientras que el IPC nacional aumentó 31,5%.
La baja de precios responde a la necesidad de fabricantes y cadenas comerciales de sostener las ventas en un mercado cada vez más retraído.
Las caídas alcanzan a todos los segmentos del rubro. Según el informe de Vectorial, en el último trimestre de 2025 las ventas de línea blanca retrocedieron 10,1%, las de línea marrón (televisores y equipos de audio) cayeron 22,1%, las de informática bajaron 26,8% y los pequeños electrodomésticos registraron una merma del 25,2%.
En ese escenario, el sector enfrenta una combinación compleja: ventas en descenso, márgenes ajustados y niveles de morosidad que ponen en tensión el negocio del financiamiento, una de las principales herramientas para sostener el consumo.



