Grinman: “Algunos vamos a quedar en el camino”


Admitió que el sector no la pasa bien, “pero es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal”. La foto de una burguesía en la trampa del modelo de ajuste.

Uno de los empresarios más militantes del gobierno de Javier Milei admitió que la crisis está siendo muy seria, pero pidió aguantar para sostener lo que entiende es un cambio. La referencia es para el presidente de la Cámara de Comercio (CAC), Natalio Mario Grinman, quien advirtió que el cambio de política económica provocará un severo impacto en algunos sectores y reconoció que habrá cierres de empresas. Grinman es enterriano, tiene una extensa carrera como gerente de Cámaras y fue empleado de su provincia, pero en su currículum no figura ninguna empresa propia.

“Algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio que hay que pagar para tener una Argentina normal”, dijo, en una declaración que muestra un estado de ánimo del poder económico: una burguesía que observa cómo el modelo de ajuste destruye la actividad y está entrampada en la contradicción de haber bancado ese ajuste como la puerta de acceso a una economía más sólida. Justo cuando el período muestra signos claros de agotamiento.

Las declaraciones de Grinman tienen dos problemas fundamentales. El primero es técnico: según el propio indicador de consumo de la CAC, el gasto de las familias en enero cayó 0,8 por ciento interanual y lleva tres meses seguidos en terreno negativo. Argumenta la entidad que las razones son la caída del crédito, los bajos salarios y el rebrote inflacionario. Es decir, no sólo el sector está mal, sino que en los informes técnicos se critica la base del programa económico. Grinman, en resumen, da una idea de mejora a futuro que su propia cámara niega. Además, otros indicadores de consumo como Scentia, CAME y Nielsen también muestran un consumo derrumbado hace más de un año, y sin perspectivas.

El segundo problema de sus declaraciones es político. Son dichos descontextualizados, que podrían corresponder más al inicio del Gobierno de Milei que al escenario actual. Esta semana, y luego del cierre de FATE, otros dos grandes empresarios hablaron de la crisis de una manera diametralmente opuesta a Grinman. Jorge Brito, dueño del Banco Macro; y Nicolás Braun, propietario de la cadena de supermercados La Anónima, expresaron que el ajuste transformó la economía en un páramo. Y que es mejor pensar en reactivar que seguir intentando dominar los precios con contracción económica, cuando además esos precios se han mostrado resistentes a todas las anclas que ha puesto el Gobierno.

Ninguno de ellos, ni Brito ni Braun, ha mostrado posiciones manifiestas contra Milei, es decir, no son ceos opositores. Pero son dueños, pagan salarios. Grinman es gerente de una cámara de dueños. Situaciones que marcan mucha diferencia.

Un establishment parte del problema

La declaraciones de Grinman se dieron luego de que, el martes por la tarde, las cabezas del Grupo de los Seis (G-6) se reunieran en Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. En ese encuentro estuvieron, además del jefe de la CAC, los presidentes de la Unión Industrial, la Cámara de la Construcción, Sociedad Rural, la Bolsa y los bancos nacionales de ADEBA.

Pese a la crisis actual, Grinman confirmó que le dijeron a Adorni que “estamos dispuestos a apoyar” porque éste es el camino correcto. Uno de los que estaba era Martín Rappallini, el presidente de la UIA, que ya es eje de una interna en la entidad, porque la situación de las fábricas es casi tan límite como la del consumo masivo.

En ese mitín Adorni, además, ni siquiera les dio esperanzas. Les aseguró que “el modelo no apunta a solucionar problemas en sectores determinados sino que se busca una solución general”. Grinman justificó la posición al decir que “no se puede ir con parches para un sector sí y para el otro no. Y nosotros coincidimos, a pesar de que conocemos la realidad de nuestro sector”. Y hasta refirió que, “en 2023 había anabólicos, que era el plan Platita. Todos sabíamos que eso era la isla de la fantasía, que no podía durar, y ahora todo eso dejó remesones”. Desde ese año, el consumo nunca más creció. Entonces, con Massa, la inflación era del 12 por ciento mensual. Hoy, es del 3 y subiendo, pero el gasto de los hogares es el peor en décadas.

Los dueños la ven

Lo que Grinman considera parte de un plan que podría reactivar el consumo, Braun de La Anónima lo expresa como un momento más que complejo. “Hoy a los supermercados nos está costando muchísimo ser rentables. Por eso se ha ido Walmart como se fue. Somos sobrevivientes”, dijo, y trazó una comparación regional: “Cuando comparás en términos relativos contra cómo le va a los supermercados en Uruguay, en Chile, en Brasil, en México, en el mundo, nos va muy mal”, manifestó.

Brito, que es un hombre que por su actividad tiene información clara sobre casi todos los aspectos económicos, fue aún más elocuente. Puso en cuestión, como lo hicieron desde Domingo Cavallo a Emanuel Álvarez Agis, los problemas de meterse en una estanflación.

“Comparto la lucha que ha tenido el Gobierno para bajar la inflación con su política fiscal y monetaria, que ha sido satisfactoria. Pero se llega a un punto en el cual hoy hay una suerte de estrangulamiento en la actividad privada. Entonces hay que discutir si se quiere que ese proceso desinflacionario se siga acentuando, con riesgos para la actividad, o ir un poco más lento”, señaló el banquero. Y concluyó que “no digo abandonar la lucha contra la inflación ni salir del superávit fiscal (…) Pero tal vez, en materia monetaria, habría que ser un poco más prudente y mirar más de cerca lo que está pasando en la actividad privada”.

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