Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una jornada impulsada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) que busca visibilizar el sufrimiento emocional, derribar mitos en torno a la temática y promover la detección temprana de conductas de riesgo en los distintos entornos de pertenencia de niños, adolescentes y adultos.
Una problemática de salud pública
Según datos de la OMS, cada año más de 720.000 personas se quitan la vida en el mundo y muchas más realizan intentos, lo que convierte al suicidio en la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años. El tema elegido para el período 2024-2026, «Cambiar la narrativa sobre el suicidio», apunta a derribar el estigma que todavía rodea a la temática y construir una cultura de comprensión y apoyo orientada a la prevención.
En la Argentina, las estadísticas oficiales reflejan una situación que preocupa especialmente en la franja etaria de entre 14 y 25 años. Desde el ámbito sanitario se señaló que factores como el acoso escolar, la violencia digital, el consumo de sustancias y la soledad no deseada influyen de manera directa en el estado de vulnerabilidad emocional de niños y adolescentes.
Señales de alerta a tener en cuenta
Entre las manifestaciones de vulnerabilidad emocional que suelen anteceder a una situación de riesgo se destacan el aislamiento, la persistencia de pensamientos negativos, la desesperanza, la irritabilidad, el retraimiento y los cambios repentinos en el comportamiento o en los vínculos. A esto se suman otros indicadores en la conducta cotidiana, como alteraciones en el sueño o la alimentación, conductas desafiantes o violentas, el consumo de alcohol o drogas, el abandono del cuidado personal, el deterioro del rendimiento escolar o laboral, o momentos de hiperactividad inusual utilizados como mecanismo de evasión.
Especialistas coinciden en que se trata de una problemática que puede afectar a cualquier persona, sin importar su edad o contexto social, aunque señalan ciertos factores asociados a un mayor riesgo, entre ellos antecedentes de intentos previos, trastornos de salud mental, consumo problemático de sustancias, situaciones de violencia o abuso, atravesar contextos de estrés significativo o el acceso a medios letales en el hogar. También remarcan que quienes atraviesan pensamientos suicidas suelen sentir que buscan alejarse de una situación de vida que perciben como imposible de manejar, muchas veces atravesados por sentimientos de vergüenza, culpa o soledad.
Cuando se detecta una ideación o un intento suicida, la respuesta debe ser interdisciplinaria e integral, e involucrar tanto a la familia como al ámbito escolar para construir una red de contención adecuada. En los casos de riesgo agudo, esa respuesta puede incluir una internación terapéutica como medida de protección.
Dónde pedir ayuda en Tandil
A nivel local, el Hospital Municipal Ramón Santamarina cuenta con guardia activa de salud mental, un dispositivo que garantiza la presencia permanente de psicólogos y psiquiatras en el área de emergencias para atender situaciones de crisis. Ante una urgencia, se puede acudir directamente a la guardia del hospital o comunicarse con el número de emergencias del Sistema Integrado de Salud Pública (SISP) al 107. Además, quienes ya se encuentran en tratamiento pueden consultar en los Consultorios Externos de Salud Mental del SISP, que atienden a adolescentes y adultos de la ciudad.




