¿Quién paga el ajuste? Diputados avanzó con la quita de Zona Fría y miles de familias tandilenses podrían enfrentar un fuerte aumento en el gas

La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto impulsado por el Gobierno nacional para recortar el régimen de subsidios por Zona Fría, una decisión que de aprobarse en Senadores golpearía de lleno a miles de hogares tandilenses justo cuando comienzan a bajar las temperaturas. En la ciudad, donde el beneficio permitió durante los últimos años amortiguar el impacto de las tarifas de gas en una región con inviernos cada vez más crudos, la preocupación atravesó a casi todo el arco político local. Con excepción de los referentes de La Libertad Avanza, que defendieron la medida en línea con la postura oficialista, distintos sectores expresaron su rechazo y advirtieron sobre el efecto directo que esta decisión tendrá sobre la economía cotidiana de las familias.

La iniciativa, aprobada por 132 votos a favor, 105 en contra y 4 abstenciones, modifica el régimen establecido por la Ley 27.637 y limita el acceso al descuento generalizado sobre la tarifa del gas. De avanzar también en el Senado, el beneficio dejaría de aplicarse de manera automática en ciudades como Tandil, que había sido incorporada en la ampliación de 2021 por sus condiciones climáticas. Bajo el nuevo esquema, solo mantendrían descuentos aquellos hogares que puedan acreditar situación de vulnerabilidad, mientras que el resto perdería un alivio tarifario que hoy representa entre un 30 y un 50 por ciento de reducción en la factura.

Para una ciudad como Tandil, donde las bajas temperaturas obligan a un consumo sostenido de gas durante buena parte del año, la posible eliminación del beneficio no es menor. Según datos expuestos durante el debate legislativo, los hogares ubicados en zonas frías consumen, en promedio, casi el doble de gas que aquellos en regiones más templadas, no por elección sino por necesidad básica de calefacción. Esa diferencia fue precisamente la que dio origen al régimen y la que ahora vuelve al centro de la discusión.

Desde distintos espacios políticos locales advirtieron que la medida representa un nuevo golpe al bolsillo de la clase media y trabajadora. A la preocupación política se sumó también la voz de los clubes e instituciones deportivas de la ciudad, que advirtieron sobre el fuerte impacto que una eventual quita del beneficio tendría sobre su funcionamiento cotidiano. Entidades que sostienen actividades sociales, deportivas y comunitarias durante todo el año señalaron que el acceso a tarifas diferenciadas resulta fundamental para afrontar consumos elevados vinculados al uso de calefacción, agua caliente y mantenimiento de sus instalaciones durante el invierno.

La defensa libertaria, en cambio, se apoyó en el argumento del “ordenamiento” de subsidios y la necesidad de reducir el gasto público. Desde La Libertad Avanza sostienen que el régimen actual amplió beneficios de manera excesiva y que corresponde focalizar la asistencia únicamente en sectores vulnerables. Sin embargo, la decisión vuelve a abrir un debate de fondo: si el equilibrio fiscal puede construirse a costa de resignar políticas que buscan compensar desigualdades estructurales, como vivir en una ciudad donde calefaccionarse no es un lujo, sino una necesidad.

Ahora, el proyecto deberá ser tratado en el Senado. Mientras tanto, en Tandil crece la incertidumbre. Lo que para el Gobierno representa una corrección presupuestaria, para miles de familias puede traducirse en una factura imposible de pagar en pleno invierno. El interrogante ya no es solo legislativo: es cuánto más puede absorber el bolsillo de una sociedad que sigue acumulando ajustes sobre necesidades básicas.

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