Más de 180 estudiantes de Tandil participaron de la jornada de limpieza del Lago del Fuerte

La jornada organizada por Impacta reunió a estudiantes de sexto año de distintas escuelas de la ciudad en una acción concreta de compromiso ambiental. Más allá de la limpieza del principal paseo público tandilense, la iniciativa volvió a poner sobre la mesa un debate de fondo: qué lugar ocupa la educación ambiental y cuánto de la responsabilidad sobre el cuidado del espacio público sigue recayendo en la conciencia ciudadana.

El Lago del Fuerte es una de las postales más emblemáticas de la ciudad y, al mismo tiempo, uno de los espacios públicos más expuestos a los efectos del uso cotidiano y la falta de cuidado colectivo. La actividad fue impulsada por Impacta, una organización local que trabaja en proyectos vinculados a la sustentabilidad y la conciencia ambiental, y combinó acción concreta, trabajo colaborativo y una fuerte dimensión pedagógica: aprender a cuidar también es habitar de otra manera los espacios comunes.

Durante la jornada, los estudiantes recorrieron distintos sectores del predio recolectando residuos y clasificando materiales descartados por quienes transitan diariamente uno de los lugares más visitados de Tandil.

Más que limpiar: formar ciudadanía

La escena tiene un valor que excede lo ambiental. En tiempos donde muchas discusiones públicas giran en torno al deterioro del espacio urbano, la convivencia y la responsabilidad colectiva, que cientos de jóvenes participen activamente en una tarea de recuperación del espacio público también puede leerse como una forma de construcción ciudadana.

El Lago del Fuerte necesita ser limpiado porque sigue siendo, también, uno de los lugares donde se expresa una contradicción cotidiana: Tandil se enorgullece de sus paisajes, pero muchas veces no logra preservarlos: botellas, envoltorios, plásticos y otros residuos aparecen como huellas visibles de hábitos que todavía muestran una deuda pendiente entre el disfrute del espacio común y el compromiso con su cuidado.

La educación ambiental como respuesta

En ese contexto, propuestas como la de Impacta parecen apuntar a una respuesta más profunda que la simple remoción de basura. Se trata de instalar otra lógica: que el cuidado ambiental no sea solo una tarea municipal o una campaña ocasional, sino una práctica incorporada desde la escuela y sostenida en la comunidad.

No es menor que sean estudiantes quienes protagonizan esa tarea. En una ciudad que discute cada vez más su relación con el ambiente —desde la preservación de las sierras hasta la gestión de residuos y el uso de los espacios públicos—, la educación ambiental empieza a consolidarse como una herramienta central para pensar el futuro.

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