El fin de semana largo por el Día del Trabajador y la Trabajadora dejó en Tandil un balance que combina la satisfacción de seguir siendo un destino elegido con la preocupación por una retracción evidente en el consumo. Según los datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), más de un millón de turistas se desplazaron por el país, aunque con estadías más cortas y un gasto real que cayó un 1,6% en comparación con el año anterior. En este contexto, nuestra ciudad logró despegarse de la media nacional, alcanzando niveles de ocupación en cabañas de entre el 60% y el 70%, cifras que superan a otros destinos bonaerenses como la Costa Atlántica.
Desde la Asociación de Cabañas de Tandil señalaron que, si bien el buen clima impulsó los viajes de último momento, la demanda no presionó con la misma intensidad que en años anteriores debido a la situación económica actual. El perfil del visitante de este feriado fue el de una familia que opta por el turismo de cercanía y realiza un gasto sumamente selectivo, priorizando consumos básicos como alojamiento y comida sobre actividades recreativas adicionales. Esta tendencia se reflejó en una estadía promedio de apenas dos noches, lo que obligó a los prestadores locales a adaptar su oferta a un público más prudente.
Uno de los puntos de debate durante el fin de semana fue la percepción sobre los costos de veranear o pasar unos días en las sierras. Los referentes del sector local desmintieron que Tandil sea un destino inaccesible, remarcando que existen opciones de alojamiento económicas que, aun así, no lograron una ocupación plena por la falta de poder adquisitivo de la clase media. A esto se suma el reclamo histórico por el estado de las rutas de acceso, como la 226 y la 29, que siguen representando una «odisea» para los viajeros en comparación con otros corredores turísticos del país.
Pese a los desafíos, el movimiento constante reafirmó la vigencia de Tandil como una marca consolidada que atrae visitantes incluso sin la necesidad de grandes eventos masivos. Las proyecciones para los próximos feriados de mayo se mantienen moderadas, entendiendo que el público ahora se reparte entre múltiples fines de semana largos y que la decisión de viajar está cada vez más condicionada por el costo del combustible y los servicios básicos.




