Desde la asunción de Javier Milei, el mercado de trabajo en Argentina atraviesa una transformación profunda marcada por la destrucción de puestos asalariados y un desplazamiento hacia formas de contratación más flexibles. Según los últimos datos oficiales, entre noviembre de 2023 y el mismo mes de 2025 se perdieron casi 300.000 puestos de trabajo asalariados formales en todo el país. Esta cifra surge de la suma de la caída en el sector privado, el sector público y el rubro de casas particulares, evidenciando un retroceso generalizado en la estabilidad del empleo registrado.
El sector privado ha sido el principal escenario de este ajuste, concentrando casi dos de cada tres empleos perdidos. Industrias clave como la construcción, que sufrió una baja del 15%, y la industria manufacturera, con un recorte de 60.300 puestos, lideran la estadística negativa debido a la parálisis de la obra pública y la caída del consumo. En contrapartida, solo actividades puntuales como la pesca, el agro y el comercio lograron mostrar números positivos, aunque sin la fuerza necesaria para compensar el impacto en los sectores industriales.
En el ámbito estatal, la motosierra se tradujo en una reducción de más de 80.000 empleos públicos en dos años, con una caída del 16,5% específicamente en la Administración Pública Nacional según el INDEC. Si bien el ajuste afectó mayoritariamente a las áreas descentralizadas y desconcentradas del Estado, la tendencia a la baja fue constante durante los primeros 24 meses de gestión, con el objetivo oficial de reducir la capacidad de las empresas y sociedades estatales.
Sin embargo, el dato más disruptivo aparece en las categorías de trabajadores independientes. Mientras que el número de monotributistas creció un 6,7%, sugiriendo una migración de trabajadores hacia el cuentapropismo, el monotributo social experimentó un derrumbe histórico del 60,8%. Esta estrepitosa caída de más de 385.000 adherentes se explica por un proceso de reempadronamiento masivo y el fin de los subsidios estatales a los aportes de las obras sociales, lo que forzó a miles de personas a salir del sistema registrado.




