En medio de reclamos acumulados y un organismo sin conducción, una delegación de autoridades regionales desembarcó en la sede de Pinto al 800 para auditar la agencia y anunciar el envío de un coordinador interino. La crisis no es solo institucional: se cruza con un paro médico, deudas millonarias y un sistema de salud local bajo presión.
Ante la ausencia de una conducción local y el agravamiento de los reclamos de afiliados, las autoridades regionales del PAMI con base en Mar del Plata decidieron actuar. Una delegación de funcionarios llegó a Tandil para realizar una especie de auditoría en la sede ubicada en Pinto al 800, donde tomaron nota de las distintas quejas acumuladas en los últimos días y evaluaron el estado real del organismo.
Tras la recorrida, trascendió que la decisión ya está tomada: en el corto plazo llegará desde Mar del Plata un interventor o responsable interino para hacerse cargo de la agencia local, al menos hasta que se designe una conducción definitiva. Esta decisión parece enfriar —aunque no descartar del todo— las versiones que circulaban con fuerza en el ámbito local, que señalaban a un trabajador de la propia sede como posible titular del organismo.
Un clima de triple conflicto
La normalización de la agencia se produce en un contexto de extrema tensión que no se limita a la acefalía. Dos frentes simultáneos presionan sobre el sistema de salud de los jubilados en la ciudad:
-Los médicos de cabecera sostienen una medida de fuerza en rechazo a los recortes en sus honorarios dispuestos por el gobierno nacional. Desde el gremio ATE advirtieron que la nueva resolución reduce drásticamente los ingresos de los profesionales, quienes afrontan costos de consultorio que superan lo que perciben. El escenario, según las advertencias gremiales, podría derivar en renuncias masivas y una situación crítica para los afiliados.
-Los propios trabajadores del PAMI mantienen un plan de lucha a la espera de paritarias. El resultado práctico es una atención al público intermitente que profundiza el malestar de los afiliados y multiplica las quejas que llegaron a oídos de los auditores marplatenses.
La deuda que asfixia al sistema municipal
El impacto del mal funcionamiento del PAMI no se limita a sus afiliados: también asfixia financieramente al sistema de salud pública de la ciudad. El municipio informó que la deuda acumulada de obras sociales supera los 3.000 millones de pesos, con una porción significativa correspondiente a PAMI y a IOMA.
Santamarina defendió la política de medicamentos del PAMI
En medio del debate por el funcionamiento del organismo, Gonzalo Santamarina, representante local de La Libertad Avanza, salió al cruce de las críticas en declaraciones radiales. El dirigente rechazó que haya habido un recorte en los medicamentos que cubre el PAMI, sostuvo que el objetivo de los cambios implementados es garantizar que la cobertura llegue a quienes realmente la necesitan y dijo no tener conocimiento de que PAMI haya abandonado a ningún afiliado. Estas declaraciones se contradicen con las experiencias y declaraciones dadas por afiliados locales que se movilizaron hace una semana de luto para alertar sobre las consecuencias fatales que el ajuste en salud tiene sobre las personas más vulnerables.
Mientras tanto, el malestar persiste y la expectativa crece entre afiliados, trabajadores y sectores vinculados a la salud. Todos aguardan definiciones concretas y, sobre todo, respuestas a los problemas que finalmente obligaron a Mar del Plata a poner un pie en Tandil.




