Lo que comenzó como un homenaje por el primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco, terminó siendo uno de los eventos más masivos y disruptivos del año en el corazón de Buenos Aires. El sacerdote portugués Guilherme Peixoto, más conocido como el «cura DJ», convirtió la Plaza de Mayo en una rave techno-religiosa que convocó a más de 200.000 personas (según cifras oficiales), uniendo a creyentes, curiosos y fanáticos de la electrónica.
A las 20 en punto, el padre Guilherme apareció en el escenario con una cruz iluminada a sus espaldas. La propuesta fue una fusión zarpada: bases rítmicas potentes mezcladas con frases de Francisco y canciones religiosas clásicas. «Tú le dirías a las montañas: muévanse, muévanse», coreaba la plaza al ritmo del techno, mientras de los parlantes surgía la voz del Papa pidiendo a los jóvenes ser «protagonistas de la historia».
El set no se quedó solo en lo litúrgico. Guilherme sorprendió a todos remixando a Queen («Don’t stop me now») y hasta al mismísimo Bad Bunny, a quien le dio un giro espiritual: «Por la mañana, café; por la tarde, oración; por la noche, Dios con su protección».
El evento, gratuito y transmitido a todo el mundo por YouTube, logró algo difícil para la Iglesia actual: juntar generaciones. Desde pibes de 20 años que venían por el techno, hasta abuelas de 70 que se emocionaron con el recuerdo de Bergoglio.




