La interna libertaria sumó un capítulo de alto voltaje en las últimas horas. La vicepresidenta Victoria Villarruel y la diputada Lilia Lemoine protagonizaron un durísimo intercambio en X, donde pasaron de las diferencias políticas a los ataques personales sin escalas. Lo que detonó el conflicto fue la exigencia de Lemoine de que la titular del Senado debería haberse quedado «callada por cuatro años».
«Escupe huevadas»: la respuesta sin filtro de la Vice
Todo empezó cuando un usuario cuestionó el rol de Villarruel dentro del Gobierno. Lemoine se subió a la crítica y disparó: «solo tenía que ser mínimamente leal, humilde y callarse. La domina el vicio del poder». La respuesta de la Vicepresidenta no tardó en llegar y fue lapidaria: defendió su derecho a hablar y cuestionó la idoneidad de Lemoine para ocupar una banca, asegurando que su desubicación es equiparable a su «falta de condiciones» para representar el rol para el que fue votada en una lista sábana.
«Pedir silencio a los demás cuando ella escupe huevadas al por mayor es una más de sus tantas inconsistencias», remató Villarruel, subiendo el tono de una pelea que ya tiene antecedentes judiciales.
Denuncias, cosplay y encuestas
El contraataque de Lemoine no se quedó atrás. La diputada chicaneó a la Vice llamándola «domadora de bombillas» y sugirió que su repentina aparición en redes se debe a que las encuestas reales le están dando mal. «Está desesperada por figurar», lanzó Lemoine, quien también recordó viejos cruces, como cuando Villarruel se burló de sus teorías sobre el «nazismo católico» con un meme irónico.
Una interna que llegó a la Justicia
Este no es solo un berrinche de redes sociales. Hay que recordar que a mediados de 2025, Villarruel presentó una denuncia judicial contra Lemoine y un grupo de militantes digitales por amenazas e instigación a cometer delitos. Mientras la Vice asegura que cumplirá su mandato con honestidad hasta 2027, el entorno más duro de Javier Milei parece haberle soltado la mano definitivamente, profundizando un vacío político que ya preocupa en la Casa Rosada.



