El debate en las calles: Tandil crece pero ¿Quién lo ordena?

Tandil crece a un ritmo que por momentos marea: dos nuevas familias por día eligen radicarse en la ciudad y en solo cinco años se construyeron 10.000 viviendas. Sin embargo, este boom inmobiliario y el dinamismo del sector privado contrastan con una pregunta que empieza a ganar peso en la calle: ¿alcanza con el esfuerzo de los que construyen si no hay una planificación urbanística que acompañe el crecimiento? Cuando proyectamos el Tandil del 2050, ¿alguien piensa en la infraestructura que la ciudad necesita para no inundarse cada vez que llueve?

El boom de las sierras y el «techo» del centro
El crecimiento no es parejo. Mientras el microcentro se vuelve cada vez más compacto con edificios de gama alta, la expansión hacia las sierras y el noroeste (la zona de la Ruta 226) no se detiene. Este dinamismo inmobiliario, impulsado por el Plan de Ordenamiento Territorial vigente desde 2006, busca que la ciudad crezca de forma organizada, pero el «día a día» de los servicios públicos empieza a dar señales de alerta.

La alerta del agua: cuando el suelo se «impermeabiliza»
No todo es color de rosa en el éxito desarrollador. El secretario de Obras Públicas, Luciano Lafosse, puso el dedo en la llaga tras las últimas tormentas fuertes: cada nueva construcción que se levanta «impermeabiliza» el suelo. Esto significa que el agua de lluvia ya no filtra y corre más rápido hacia los arroyos, saturando el sistema hídrico.

El caso del Arroyo Langueyú es el ejemplo perfecto. El Municipio ya pidió a Provincia el dragado urgente porque la sección del cauce quedó «chica» para el caudal de agua que hoy recibe una ciudad mucho más cementada que hace una década. Es el síndrome de la «manta corta»: crecemos en casas, pero nos quedamos cortos en cañerías y desagües.

¿Qué Tandil queremos para el 2050?
La calidad de vida, el nexo ideal entre las sierras y el mar, y la seguridad siguen siendo los grandes imanes. Sin embargo, el desafío de las próximas décadas es cómo mantener ese «alma de pueblo» que enamora a los que llegan sin colapsar los servicios básicos. ¿Podrá la planificación urbana ganarle la carrera a la demanda inmobiliaria?

Hoy Tandil ya tiene más de 150.000 habitantes y una población flotante que no para de crecer. El debate ya no es si la ciudad va a seguir creciendo, sino si lo va a hacer de forma sostenible o si vamos camino a convertirnos en aquello de lo que muchos vienen escapando.

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