Cáncer de mama: el derecho a la detección temprana no puede depender de las posibilidades de cada mujer

Por la Dra. Andrea Hasta

Cada 19 de octubre, el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama vuelve a poner en agenda la importancia de la prevención y los controles. Pero hablar de detección temprana implica ir más allá de la concientización: también exige preguntarnos si todas las mujeres tienen las mismas posibilidades de acceder a los estudios, obtener un diagnóstico a tiempo y recibir el acompañamiento necesario durante todo el proceso.

Se estima que una de cada ocho mujeres desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida. Aunque los antecedentes familiares pueden aumentar el riesgo, en la mayoría de los casos aparece de manera esporádica, sin una relación genética directa. Este dato invita a revisar una idea extendida: la prevención no puede quedar reservada a quienes tienen antecedentes familiares o presentan síntomas. Todas las mujeres necesitan acceder a los controles que correspondan, y cada consulta médica puede ser una oportunidad para promoverlos.

En el Hospital Zonal de Crónicas No Transmisibles Julieta Lanteri, los médicos generalistas trabajamos precisamente desde esa perspectiva. El control de salud no consiste solamente en responder a una dolencia puntual, sino también en evaluar a cada paciente de manera integral, conocer sus antecedentes y promover las prácticas preventivas necesarias. Preguntar si una mujer se realizó una mamografía, si tiene estudios pendientes o si cuenta con un profesional de referencia puede hacer la diferencia.

La prevención también implica entender que no siempre una persona se acerca al sistema de salud para consultar por su propia salud. Puede acompañar a un familiar, buscar medicación o realizar una consulta por otro motivo. Esos encuentros también pueden abrir la posibilidad de conversar sobre los controles y detectar necesidades que, de otro modo, podrían quedar postergadas.

Pero la responsabilidad de los profesionales no termina cuando se indica un estudio. Porque entre la recomendación médica y la posibilidad concreta de realizarse una mamografía puede haber obstáculos que no dependen de la voluntad de una paciente.

La prevención no puede quedarse en una orden médica

La mamografía es el principal método de rastreo del cáncer de mama. La detección temprana mejora las posibilidades de tratamiento y curación, pero para que ese beneficio sea real es necesario completar un recorrido: acceder al estudio, obtener los resultados, volver a la consulta y recibir las indicaciones correspondientes.

En Tandil, el Hospital Lanteri no cuenta con mamógrafo, por lo que las mujeres que necesitan realizarse el estudio en el sistema público deben trasladarse a otro establecimiento, como el Hospital Ramón Santamarina. Y es en ese trayecto donde aparecen preguntas que no podemos dejar de hacernos ¿Qué sucede con una mujer que recibe la indicación de una mamografía, pero no tiene dinero para pagar el transporte? ¿Cómo se garantiza que pueda realizarse el estudio si debe organizar sus horarios laborales, sus responsabilidades de cuidado y sus posibilidades económicas para llegar hasta otro centro de salud?

Una indicación médica no resuelve por sí sola esas dificultades. Si una paciente no puede trasladarse, el estudio puede quedar pendiente. Si no logra volver a la consulta, el seguimiento puede interrumpirse. Y si el acceso depende de los recursos de cada una, la posibilidad de detectar una enfermedad a tiempo deja de ser igual para todas.

Por eso, la prevención no puede plantearse únicamente como una responsabilidad individual. No alcanza con informar que los controles son importantes ni con pedirles a las mujeres que se ocupen de su salud. También es necesario preguntarnos qué condiciones ofrece el sistema para que puedan hacerlo.

Acompañar también es garantizar el acceso

La detección temprana exige pensar políticas de salud que contemplen el proceso completo y las dificultades concretas que atraviesan las pacientes. Facilitar los traslados, reducir las barreras económicas y acompañar a quienes deben concurrir a distintos establecimientos para completar sus estudios son algunas de las cuestiones que deben formar parte de esa discusión.

No todas las mujeres cuentan con los mismos recursos, los mismos tiempos ni las mismas posibilidades para acceder a la atención. Ignorar esas diferencias supone dejar en manos de cada paciente la resolución de obstáculos que requieren respuestas del sistema sanitario.

En ese contexto, el seguimiento médico adquiere un valor central. Saber si una mujer pudo realizarse el estudio, revisar sus resultados y orientarla sobre los pasos siguientes también forma parte del cuidado. Acompañar no es solamente indicar qué debe hacerse, sino contribuir a que efectivamente pueda hacerlo.

Esta mirada requiere, además, fortalecer la prevención en las consultas cotidianas. Si el cáncer de mama puede afectar también a mujeres sin antecedentes familiares, promover los controles correspondientes debe ser una tarea presente en la atención habitual, con recomendaciones adecuadas a la edad, los antecedentes y las características de cada paciente.

El derecho a llegar a tiempo

El Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama es una oportunidad para concientizar, pero también para revisar qué estamos haciendo para garantizar el acceso a la detección temprana. Porque conocer la importancia de una mamografía no significa necesariamente tener la posibilidad de realizarla.

La prevención necesita profesionales que escuchen, orienten y acompañen. Pero también necesita políticas públicas capaces de reconocer las desigualdades y ofrecer respuestas concretas para que las dificultades económicas o de traslado no interrumpan la atención.

Llegar a tiempo no debería depender de disponer de los recursos necesarios para atenderse en distintos establecimientos. La detección temprana debe ser una posibilidad real para todas las mujeres.

Garantizar ese derecho implica asumir que la salud no se cuida solamente en el consultorio: también se cuida generando las condiciones para que cada paciente pueda acceder a los estudios, conocer sus resultados y continuar con la atención que necesita. La concientización es el punto de partida; el acompañamiento efectivo y las políticas que lo hagan posible son parte indispensable de la respuesta.

Por eso, la invitación es a que todas las personas, hombres y mujeres, incorporen el control de salud anual a partir de los 18 años. En el Hospital Zonal de Crónicas No Transmisibles Julieta Lanteri contamos con médicos clínicos y generalistas, además de una amplia variedad de especialistas para orientar a cada paciente y acompañarlo si durante los controles se detecta alguna situación que requiera atención. La premisa es clara: hay que ocuparse, no preocuparse. Consultar, prevenir y detectar a tiempo es fundamental, pero también lo es saber que nadie tiene que transitar ese proceso en soledad. Desde el hospital y junto a todo el equipo de salud, buscamos brindar una atención humana e integral, escuchando y acompañando a cada persona en cada etapa de su cuidado.

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