En el mismo día en que Tandil volvió a movilizarse en defensa de la universidad pública, el concejal de La Libertad Avanza, Gonzalo Santamarina, destacó en sus redes sociales el desarrollo tecnológico de MediaLab, un espacio de investigación de la UNICEN, sin mencionar el papel de la institución en ese trabajo. La publicación abrió un contrapunto con referentes del sistema científico y académico local, que señalaron una contradicción entre celebrar la innovación y omitir el aporte de la universidad pública en un contexto de desfinanciamiento.
Bajo el título “Hecho en Tandil”, Santamarina compartió su visita a MediaLab y destacó el desarrollo de simuladores de tiro, camiones y soldadura, orientados a la capacitación y la prevención. También puso en valor el talento y la capacidad de innovación de la ciudad, y vinculó esas herramientas con la búsqueda de respuestas a una de las principales preocupaciones de los tandilenses: la seguridad.
Sin embargo, en su publicación no hizo referencia a que MediaLab forma parte de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN). Esa omisión fue el eje de las respuestas de Alejandro Zunino, titular del Conicet Tandil, y Marcelo Rébori, decano de la Facultad de Ciencias Económicas, quienes reconocieron el valor del desarrollo, pero remarcaron la importancia de la institución pública que lo hace posible.
Celebrar la innovación y omitir quién la hace posible
Zunino felicitó al equipo de MediaLab y señaló que el espacio es parte de la UNICEN, una universidad pública que, advirtió, atraviesa una situación de asfixia presupuestaria. Además, planteó que la experiencia podría servir para dimensionar el aporte universitario y revisar la política de financiamiento del Gobierno nacional.
En la misma línea, Rébori cuestionó la idea de presentar el talento local como un fenómeno aislado. El decano recordó que detrás de las capacidades profesionales y tecnológicas de Tandil existe una universidad que forma profesionales, produce conocimiento e impulsa el desarrollo regional.
El contrapunto no estuvo centrado en cuestionar el trabajo de MediaLab ni la utilidad de sus desarrollos, sino en señalar que esos avances no surgen de la nada. La formación de recursos humanos, la investigación y la generación de conocimiento son parte de un proceso en el que la universidad pública cumple un papel central.
Una contradicción en medio del reclamo universitario
La discusión adquirió mayor relevancia por el contexto en el que se produjo. El jueves 15 de octubre, mientras Santamarina difundía su visita a MediaLab, la comunidad tandilense participaba de una nueva Marcha Federal Universitaria para reclamar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario y mayores recursos para las casas de estudio. La movilización volvió a poner en el centro del debate la situación presupuestaria de las universidades nacionales, el deterioro de los salarios docentes y nodocentes, las becas estudiantiles y las dificultades para sostener la investigación científica. En ese escenario, la publicación del concejal libertario expuso una tensión política: destacar los resultados de la innovación local mientras se omite a una institución pública que contribuye a producirlos, en momentos en que el financiamiento de esa misma institución está en discusión por parte del gobierno que él mismo representa.
El caso de MediaLab permite poner en perspectiva una pregunta que excede el intercambio en redes sociales: ¿es posible celebrar el desarrollo tecnológico de Tandil sin reconocer el papel de la universidad pública que forma profesionales, investiga y genera parte de las capacidades que lo sostienen?
La discusión no pasa solamente por quién se atribuye el mérito de una iniciativa, sino por qué modelo de desarrollo se defiende. Porque si el talento y la innovación son motivos de orgullo para la ciudad, también cabe preguntarse qué lugar ocupan las políticas públicas y las instituciones que hacen posible que ese potencial se convierta en conocimiento, tecnología y herramientas concretas para la comunidad.




