La banda alemana se despide de Argentina y eligió otra vez la ciudad serrana para abrir su gira final, con entradas agotadas y una ocupación hotelera inusual para un lunes
Este lunes 5 de octubre, el Club Unión y Progreso será escenario del regreso de Die Toten Hosen a Tandil, en el marco de «Fútbol, Asado, Vino y Adiós Amigos», la gira con la que la banda alemana de punk rock se despide de la Argentina después de más de tres décadas de vínculo con el país. El show, con entradas agotadas desde hace semanas, ya generó un movimiento inusual en la hotelería y la gastronomía local, con reservas que incluyen a seguidores llegados especialmente desde Alemania.
Un regreso con peso simbólico
La elección de Tandil para abrir esta despedida no es casual: la ciudad fue, en 2022, la última parada argentina de la banda en su gira anterior, algo que los propios músicos remarcaron al anunciar este nuevo tour. Antes del recital, los integrantes del grupo compartieron un asado con tandilenses, en una escena que resume el vínculo particular que construyeron con el público local desde su primera visita al país, en 1992.
El line-up de la noche se completa con la banda local Katarro Vandáliko y con los alemanes Feine Sahne Fischfilet. Después de Tandil, Die Toten Hosen seguirá su raid de despedida con shows en Rosario, el 7 de octubre, y en el Movistar Arena de Buenos Aires, el 10, cerrando así sus tres últimas fechas en el país, todas con localidades agotadas.
El impacto en hotelería y gastronomía
El recital se tradujo rápidamente en números concretos para el sector turístico local. Desde la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares, Confiterías y Afines de Tandil, su referente Nicolás Funaro contó que las reservas vinculadas al show sorprendieron incluso a los propios prestadores: en un principio las había asociado a otras actividades que se desarrollaban en la ciudad en esos días, como Expotan o un encuentro de mini hockey, hasta que notó que correspondían puntualmente al lunes 5 y las relacionó con la llegada de la banda.
Funaro destacó además que el recital cae en un día de la semana tradicionalmente flojo para el sector, lo que potencia su impacto: remarcó que los lunes suelen tener poco movimiento hotelero, por lo que la ocupación generada por el show resulta especialmente significativa y confirma el efecto que tienen este tipo de eventos a la hora de atraer visitantes a la ciudad. El dirigente también valoró que buena parte de los turistas extranjeros opte por el circuito hotelero formal antes que por alojamientos informales, algo que consideró un dato relevante en términos de seguridad para quienes llegan desde otro país. En ese sentido, resumió el fenómeno señalando que, pese a tratarse de un evento de escala relativamente chica, terminó generando un movimiento económico considerable para el sector.
En la gastronomía, las expectativas también son altas, aunque con cierta cautela. Un empresario del sector explicó que varios establecimientos se prepararon para recibir «previas» antes del show, sin tener certeza total sobre la magnitud que tendrá la convocatoria, y tomó como referencia el antecedente reciente del recital de Los Fabulosos Cadillacs: según su experiencia, los conciertos de esa escala suelen traducirse en un impacto positivo para la gastronomía local, en un momento en que la demanda del sector viene mostrando signos de debilidad.
Más allá del show puntual, el episodio reabre una discusión instalada en el sector turístico local desde hace tiempo: la falta de una agenda integral que permita anticipar y potenciar el impacto de los grandes eventos. En ese sentido, desde la Asociación de Hoteles remarcaron que los eventos están cada vez más ligados al turismo, y que uno de los principales desafíos pendientes para la ciudad es contar con una agenda integral de las distintas actividades que se desarrollan en Tandil.




