¿Por qué pensar el Estado que se viene?

Por Erica Lanzini.

Sec. Gral. Adjunta ATE Tandil-Juárez.

Desde hace algún tiempo es casi un lugar común hablar sobre el Estado en términos casi antagónicos: idas y venidas, presencias y ausencias, logros y deudas. El denominador común de todas estas expresiones no es sino la asunción
del rol destacado de esta institución que ordena y regula las relaciones sociales pero que también se constituye en aquello que nos unifica: la comunidad política.


Las últimas décadas –y los últimos años con un énfasis inusitado- dan cuenta de un proceso de transformación de las relaciones entre el Estado y la sociedad, con una profunda modificación de sus objetivos y modalidades de gestión. Guillermo O’Donnell, reconocido politólogo argentino, en alguno de sus textos describía al Estado en tres dimensiones: como un conjunto de burocracias, como un sistema legal y como un foco de identidad colectiva. En cada una de esas dimensiones, refería, el Estado muestra falencias: como conjunto de burocracias resulta ineficiente para alcanzar a toda la población del territorio y satisfacer sus demandas; como sistema legal resulta inefectivo para garantizar el acceso
igualitario a la justicia; como foco de identidad colectiva, se vuelve poco creíble para su pueblo.


¿Por qué entonces insistir con el Estado? Por su capacidad de producir sociedad, de construir comunidad. En este aspecto, los trabajadores estatales tenemos un protagonismo enorme. Cada vez con mayor frecuencia, cuando se habla de “los estatales” se hace referencia a un burócrata o a alguien que debe ser descartado. Hay un maltrato creciente a quienes trabajamos en el Estado. Y ese maltrato, como señala Ana Arias, se da porque no está claro qué tiene que hacer el Estado. Y en gran medida ese no saber tiene que ver con no escuchar lo que las y los trabajadores estatales tenemos para decir.


Desde hace un tiempo los trabajadores y las trabajadoras del Estado nucleados en ATE venimos pensando acerca de esa cada vez mayor distancia que existe entre la tarea que realizamos cotidianamente y las miradas de la población que recibimos a diario en nuestros espacios de trabajo.

En esos procesos de reflexión hemos encontrado la necesidad de construir ideas y propuestas, que den cuenta del trabajo sostenido y articulado que realizamos cotidianamente de la mano de otros trabajadores y trabajadoras en diferentes
organismos, en diferentes puntos de la ciudad. Es desde allí que hemos decidido iniciar un proceso de diálogos, de consultas, de reflexiones, de construcción de documentos, con trabajadoras y trabajadores del Estado que nos desempeñamos en diferentes áreas, en diferentes ejes que consideramos prioritarios para el desarrollo de la ciudad. El “Estado que se viene”, que es el nombre que hemos decidido poner a este conjunto de acciones, no es ni más ni menos que la expresión de quienes creemos que el Estado es una de las principales herramientas de transformación para la ciudadanía y que, efectivamente quienes trabajamos a diario en el Estado, tenemos mucho que ofrecer, muchos conocimientos y saberes que poner a disposición del proyecto político que represente los intereses del pueblo.


Sin lugar a dudas, ser estatal es la posibilidad de modificar el futuro de nuestra comunidad y, cuando decimos nuestra comunidad, decimos nuestros vecinos y vecinas, nuestras amistades, nuestras familias, todos aquellos con quienes hemos
construido esa idea de comunidad que no es ni más ni menos que el sabernos y sentirnos tandilenses.


Porque estamos seguros de que es con las y los trabajadores del Estado con quienes podremos sortear las dificultades que se vienen haciendo cada vez más presentes en la vida cotidiana de la ciudadanía y lo hacemos con la convicción de que es necesario fortalecer al Estado para construir sociedades cada vez más democráticas, más justas e igualitarias. Por todo ello, y para nuestra ciudad, los estatales estamos pensando el Estado que se viene.

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