La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) difundió un comunicado en el que llama a prestar atención al uso excesivo de pantallas y, en particular, al crecimiento de las apuestas online entre chicos y adolescentes. Según la entidad, la pérdida de control sobre estos hábitos es la señal de alarma central, más allá de la cantidad de horas que se le dedique al celular o a los videojuegos.
Desde la SAP remarcaron que no cualquier uso frecuente de pantallas implica una adicción, pero sí advirtieron que cuando aparece la pérdida de control, ahí hay que encender las alarmas. Entre los signos que mencionan como indicadores de una posible alteración de la conducta aparecen las mentiras, la irritabilidad, el aislamiento y los cambios bruscos de humor.
La entidad puntualizó que pasar muchas horas en juegos en línea, el uso desmedido del celular o el interés creciente por las apuestas online pueden derivar, en la adolescencia, en una pérdida de control que termine consolidando rasgos de personalidad adictiva.
El casino que entra por la pantalla
Uno de los ejes del comunicado tiene que ver con la facilidad de acceso a las plataformas de apuestas y casinos virtuales. La SAP señaló que esta oferta digital naturalizó el juego de azar tanto para quienes ya apostaban en espacios físicos —bingos, ruletas— como para quienes antes no tenían ningún vínculo con ese tipo de entretenimiento.
Los especialistas de la entidad subrayaron que ya no hace falta que los adolescentes salgan de sus casas para jugar: alcanza con un clic desde el celular.
En ese sentido, la pediatra Silvina Pedrouzo citó datos de Kids Online Argentina que muestran que uno de cada tres chicos y adolescentes ya apostó online alguna vez, un número que la especialista calificó como preocupante.
Para la SAP, la prevención tiene que apoyarse en la familia y la escuela, con foco en el pensamiento crítico y el diálogo abierto sobre los riesgos económicos y de salud mental que implican estas prácticas. La entidad fue clara en marcar que la prohibición vacía no es el camino.
Pedrouzo explicó que desde la SAP buscan instalar el debate para dimensionar el impacto de estos hábitos en el bienestar emocional de las infancias, y ofrecer herramientas de prevención que puedan aplicarse tanto en los hogares como en las consultas médicas.




