La industria de los chacinados de Tandil volvió a marcar un hito histórico en la escena gastronómica nacional. En el marco de la vigésima edición de la feria Caminos y Sabores, celebrada en Buenos Aires, el Salame DOT de la empresa Cagnoli fue distinguido con el primer premio en el concurso «Experiencia del Sabor», imponiéndose en la competitiva categoría de salame picado grueso. El galardón, otorgado por un comité de expertos en análisis sensorial, reafirma la calidad de los productos identitarios de las sierras y consolida a la región como el faro indiscutido de la charcutería premium en la Argentina.
El exigente veredicto de la Experiencia del Sabor
El certamen, organizado anualmente por la organización de la feria, busca certificar la excelencia y otorgar un sello de calidad a las mejores producciones artesanales de todo el territorio nacional en rubros seleccionados como aceites de oliva, dulces de leche, quesos y destilados. En esta oportunidad, la evaluación de la categoría de chacinados estuvo coordinada por un jurado de profesionales especializados en la materia, presidido por la experta Beatriz Coste.
Los especialistas sometieron a las muestras a un riguroso examen técnico a ciegas que contempló la medición de atributos clave como el color, la consistencia de la textura, la intensidad del aroma y el equilibrio del sabor en el paladar. Tras las rondas de cata, el embutido insignia de Cagnoli obtuvo la puntuación más alta, destacándose por su fidelidad a las características analíticas de la alta escuela de maduración serrana.
Denominación de Origen: la protección de una receta centenaria
Este reconocimiento no hace más que revalidar el camino que Tandil inició formalmente en 2011, cuando el Salame de Tandil se transformó en el primer producto agroindustrial del país en conseguir una Denominación de Origen (DO). Esta herramienta legal y técnica no solo resguarda al consumidor de falsificaciones en el mercado, sino que certifica una combinación irrepetible de factores: las condiciones climáticas y ambientales de la zona, la rigurosa selección de materias primas y el dominio de las técnicas de manufactura artesanal.
Al respecto, desde la presidencia de la firma, Pablo Cagnoli manifestó una profunda alegría y remarcó que la distinción trasciende los límites de la empresa. Para el directivo, el premio funciona como un respaldo directo a la cultura del trabajo de toda la cadena productiva local y rinde un sincero homenaje a un oficio que los pioneros de la región introdujeron hace casi cien años, manteniendo viva la identidad que distingue a Tandil en todo el mapa productivo nacional.
Joyas de la tradición y nuevos formatos para el consumo moderno
Más allá de la pieza ganadora, la centenaria firma —fundada en 1930— aprovechó el marco masivo del «Gran Mercado Argentino» para exhibir su portfolio completo de especialidades. Los visitantes de la feria tuvieron la oportunidad única de acceder a la línea exclusiva «Pedro Cagnoli Fundador», una serie de elaboraciones que habitualmente solo se comercializan en las bocas de expendio de Tandil, incluyendo el clásico chorizo casero, salames de picado fino y grueso, y el tradicional fuet con emplume.
A la par de las recetas históricas y la oferta de fiambres madurados y de cocción lenta, la marca presentó en la feria una de sus apuestas estratégicas para este año: la línea de snacks listos para consumir. Esta propuesta busca adaptar el sabor tradicional del salamín tandilense a los nuevos hábitos urbanos, configurando un formato práctico, porcionado y de fácil transporte diseñado para los momentos de consumo entre comidas, los viajes o las jornadas laborales, demostrando que la tradición artesanal y la innovación de mercado pueden convivir bajo un mismo sello de calidad.




