En medio de una intensa ola polar que azota a la provincia de Buenos Aires, los hogares de Tandil y del interior bonaerense recibieron un importante respiro económico. La mesa política del Gobierno nacional resolvió postergar para después del receso de invierno el tratamiento del proyecto de ley que busca modificar el régimen de subsidios al gas conocido como «Zona Fría». La decisión se terminó de sellar tras un informe clave del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la senadora Patricia Bullrich a la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, donde admitieron que el oficialismo aún no cuenta con el respaldo suficiente en la Cámara Alta para asegurar la aprobación de la reforma.
La rosca parlamentaria y el freno de los gobernadores
El proyecto, que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados desde mayo, se topó con un fuerte obstáculo político en el Senado: un bloque de diez legisladores que responden de forma directa a los gobernadores del Norte Grande. Este grupo mantiene abiertas intensas negociaciones con la Casa Rosada y exige una contraprestación concreta: la creación de una «Zona Cálida» que subsidie las tarifas eléctricas en el norte del país durante los meses de verano.
Al no haber un compromiso cerrado y ante el riesgo de sufrir una derrota legislativa, el oficialismo decidió reordenar sus prioridades y excluir el tratamiento tarifario de la sesión prevista para el próximo 16 de julio, donde el eje central será el debate sobre la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Tras las vacaciones de invierno, la actividad en el recinto se reanudará el 6 de agosto, pero el Gobierno planea priorizar la denominada «Ley Hojarasca» impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. De este modo, la reforma de la Zona Fría continuará congelada y sin una fecha cierta de debate en el corto plazo.
El impacto del recorte: ¿cómo se reconfiguraría la factura?
La iniciativa impulsada por el presidente Javier Milei apunta a generar un fuerte ahorro fiscal reduciendo el alcance de un beneficio que hoy protege a más de 3.350.000 de usuarios en todo el territorio nacional. En suelo bonaerense, la poda afectaría directamente a 1.240.000 hogares distribuidos en 94 municipios, entre los cuales se encuentra Tandil.
Si bien la reforma plantea mantener el subsidio para aquellas familias cuyos ingresos mensuales sean inferiores a tres Canastas Básicas Totales (monto que actualmente equivale a unos $4,4 millones), el núcleo del conflicto radica en el drástico cambio en la forma de calcular el descuento:
El esquema vigente: ofrece una bonificación directa del 30% o del 50% sobre el monto neto y total de la factura de gas.
La modificación propuesta: establece que el beneficio se aplique únicamente sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST).
Dado que el PIST representa habitualmente un tercio o un cuarto del costo final de la boleta, los componentes correspondientes al Valor Agregado de Distribución (VAD) —que explica la mayor parte del cargo fijo— y el transporte troncal quedarían completamente excluidos de la cobertura estatal.
El impacto en el bolsillo: si el PIST equivale al 30% de la factura total y sobre ese ítem se aplica un descuento del 50%, la rebaja efectiva en el neto a pagar por el usuario residencial rondaría apenas el 15% final antes de impuestos. Esto se traduciría en aumentos automáticos considerables para los bonaerenses y subas cercanas al 25% para las provincias patagónicas.
Un respiro garantizado para los meses más duros
Por el momento, las intensas campañas de recolección de firmas impulsadas en la región por las Oficinas Municipales de Información al Consumidor (OMIC) y las ligas de amas de casa sumaron un argumento de peso a la resistencia territorial de los intendentes. Con el proyecto oficialmente enviado al «freezer» legislativo por la propia mesa política de La Libertad Avanza, las tarifas residenciales de gas en las sierras mantendrán el esquema de descuentos actual sin modificaciones durante la parte más cruda del invierno, garantizando previsibilidad económica mientras continúen las bajas temperaturas.




