Después de catorce años de funcionamiento, el Banco Hipotecario cerró su sucursal de Tandil, ubicada en Rodríguez 726. La decisión afecta de manera directa a seis trabajadores y clausura una etapa en la que la entidad ocupó un lugar destacado en las políticas de acceso a la vivienda, especialmente a partir de su participación en la implementación local del programa Procrear. La medida se enmarca en un proceso de reestructuración nacional de la entidad que ya alcanzó a otras ciudades bonaerenses.
A través de un documento oficial emitido por la Asociación Bancaria Seccional Tandil, la conducción sindical que encabeza Juan Carri manifestó su profunda preocupación por la pérdida de seis puestos de trabajo de calidad y la consecuente incertidumbre que afecta a las familias de los empleados. Tras el cierre físico, los clientes de la entidad se verán obligados a volcarse a los canales digitales o a trasladarse hasta la ciudad de Mar del Plata si requieren atención presencial para tramitaciones específicas.
La dependencia local había iniciado sus funciones el 3 de enero de 2011, consolidándose como una referencia para el sur de la provincia de Buenos Aires. Su principal hito institucional consistió en ser la primera sucursal del país en gestionar un desarrollo urbanístico del programa Procrear, coordinando la tramitación y apertura de carpetas para la construcción de 628 viviendas en la ciudad. Desde el gremio destacaron que, al momento de confirmarse el cierre, la sede Tandil funcionaba como una sucursal modelo: era rentable, eficiente y se posicionaba dentro del escalafón de las diez mejores dependencias de toda la Argentina, a pesar de la actual inexistencia de las líneas de crédito para la vivienda que motorizaron su crecimiento original.
Impacto regional y reestructuración nacional
Para el sindicato bancario, la desactivación de esta oficina no constituye un evento excepcional dentro de la economía bonaerense, sino que responde a un esquema de reestructuración general del banco que ya afectó a las sucursales de los partidos de Luján, Junín y Tigre. En el plano comunitario, inscribieron este cese de actividades dentro de una escalada más amplia de persianas bajas que viene resintiendo el entramado económico local:
-Pérdida de herramientas de fomento: la entidad representaba un símbolo para el acceso al hogar propio, la generación de empleo y el dinamismo productivo de la región.
-Afectación del entramado comercial: el gremio vinculó esta medida con el cierre de otros comercios, negocios y pequeñas y medianas empresas que golpean el tejido social de las comunidades del interior.
-Freno al crecimiento: calificaron la desaparición de la sucursal como un retroceso en la dignidad laboral y un freno explícito para la inclusión financiera local.
Ante este escenario, la Asociación Bancaria concluyó su comunicado con un llamado directo a las autoridades para la implementación de políticas públicas urgentes que prioricen la conservación del empleo, el incentivo a la producción y el sostenimiento de estructuras financieras físicas. Argumentaron que el acceso al sistema bancario presencial debe continuar operando en las ciudades medianas como una herramienta de desarrollo estratégico y no bajo una lógica de mera optimización de balances corporativos.




