La seccional local de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) encendió las alarmas en Tandil al denunciar el crítico impacto del desfinanciamiento sanitario impulsado por el Gobierno nacional. A través de un duro documento, el gremio advirtió que los recortes de la gestión de Javier Milei en las partidas de salud —que implican una poda de 63 mil millones de pesos a nivel federal y una reducción presupuestaria cercana al 40 por ciento— ya están golpeando de lleno la atención local, poniendo en riesgo el acceso a tratamientos esenciales, medicamentos y vacunas para miles de tandilenses.
Desde la conducción sindical señalaron que el desmantelamiento de programas históricos como el Plan Remediar, sumado a las dificultades generalizadas en la provisión de insumos, está empujando al sistema al límite. La principal preocupación de ATE radica en el impacto sobre los sectores más vulnerables de la ciudad: las aproximadamente 24 mil familias afiliadas al PAMI en Tandil enfrentan una cobertura cada vez más restringida y deudas acumuladas con farmacias y prestadores, en un contexto agravado por la parálisis de otras obras sociales como IOSFA, que alcanza a unas 3.500 familias vinculadas a las fuerzas armadas y de seguridad.
Ante la falta de respuestas del sistema privado y de las coberturas capitadas, cada vez más pacientes terminan volcándose hacia el Sistema Integrado de Salud Pública (SISP), sobrecargando guardias, consultorios y turnos en los hospitales municipales. La consecuencia es directa: un sistema local que absorbe cada vez más demanda mientras crecen las dificultades para sostener prestaciones básicas.
Lunghi participó del encuentro con Kicillof y Kreplak
Esta radiografía del desfinanciamiento en el territorio coincidió con el diagnóstico expuesto este martes por el gobernador Axel Kicillof y el ministro de Salud bonaerense Nicolás Kreplak durante una reunión de urgencia en La Plata con más de 60 intendentes bonaerenses.
Del encuentro también participó el intendente de Tandil, Miguel Ángel Lunghi, junto a jefes comunales de distintos signos políticos que firmaron un acta conjunta para exigir respuestas urgentes frente al creciente desfinanciamiento nacional. La presencia del mandatario tandilense expuso la dimensión transversal de una preocupación que atraviesa a municipios de todo el mapa político: cómo sostener los sistemas locales de salud frente al retiro del Estado nacional.
Durante la reunión, Kicillof calificó como “criminales” las políticas de ajuste en materia sanitaria y denunció una verdadera “catástrofe sanitaria”. Según detalló, la desregulación de las prepagas, la pérdida de empleo y la caída de la cobertura médica ya dejaron a más de 742 mil bonaerenses sin acceso a obra social o medicina privada, incrementando de manera sostenida la presión sobre hospitales y centros de atención municipales.
Tandil se moviliza en defensa de la salud pública
En ese contexto, ATE Tandil confirmó su participación en la Marcha Federal en Defensa de la Salud Pública, convocada para este miércoles 20 de mayo junto a colectivos médicos, jubilados y organizaciones sociales nucleadas en el Foro por el Derecho a la Salud.
La movilización partirá desde el Ministerio de Salud de la Nación hacia Plaza de Mayo bajo la consigna “La salud no puede esperar”, y buscará visibilizar el deterioro de un sistema que, según denuncian sus trabajadores, enfrenta una combinación cada vez más difícil de sostener: menos recursos, más demanda y profesionales que deben responder diariamente ante pacientes que ya no pueden costear medicamentos, tratamientos ni atención privada.
Con una escena que empieza a repetirse en hospitales de todo el país, la pregunta que atraviesa también a Tandil empieza a hacerse cada vez más urgente: si el Estado se retira, ¿quién sostiene la salud?




