¿Equipo o marketing?: Santamarina se lanza a la intendencia mientras PAMI Tandil sigue acéfalo

La situación de la oficina local de PAMI en Tandil ha cruzado el límite de lo tolerable para miles de afiliados que, desde diciembre pasado, se encuentran en una suerte de «limbo» administrativo. Tras la renuncia de Martiniano Corbetta para asumir su banca como concejal, la jefatura de la obra social sigue vacante, y la solución provisoria —el envío de un delegado desde la UGL de Mar del Plata— permanece frenada en los pasillos de PAMI Central a la espera de un aval que parece no llegar nunca.

Mientras tanto, el concejal Gonzalo Santamarina se pasea por los medios locales lanzando su campaña para la intendencia y jactándose de contar con un «equipo de trabajo en crecimiento». Sin embargo, ese mismo despliegue mediático no parece traducirse en gestiones concretas para normalizar una oficina que depende directamente de su estructura política, dejando a la deriva a uno de los sectores más vulnerables de la ciudad.

Esta parálisis en la cúpula de PAMI no es un dato menor de la burocracia, sino que tiene consecuencias directas en la salud de los adultos mayores de la ciudad. Los jubilados ya denuncian demoras críticas en la asignación de turnos y en la tramitación de expedientes urgentes. A esto se suma un frente de conflicto gremial: los médicos de cabecera locales acaban de cumplir una medida de fuerza de 72 horas en reclamo por el atraso en los pagos de sus prestaciones, una situación que agrava la falta de atención médica para quienes más lo necesitan.

El abandono de la zona rural y el silencio político

El escenario es aún más desolador en las localidades de María Ignacia Vela y Gardey. Allí, los afiliados se quedaron sin médico de cabecera tras la renuncia del profesional que cubría la zona. Lo más preocupante es que la salida fue anunciada con meses de antelación, pero la gestión local de La Libertad Avanza no logró articular un reemplazo a tiempo, dejando a los vecinos de las zonas rurales sin acceso básico a la salud.

En este contexto, las miradas apuntan al concejal Gonzalo Santamarina, referente de los libertarios locales y Acción Tandilense. Mientras el PAMI local se desmorona por falta de conducción, Santamarina lanzó recientemente su candidatura a intendente asegurando que se está preparando «a conciencia» y que cuenta con un «equipo de trabajo que va en crecimiento».

Sin embargo, el contraste entre su discurso de campaña y la realidad institucional es inevitable. Si Santamarina afirma tener un equipo preparado para gobernar la ciudad y resolver los problemas «de cara a la gente», surge la pregunta obligada: ¿Por qué ese mismo equipo no logra resolver la acefalía de PAMI Tandil o cubrir la vacante médica en Vela? La propuesta enviada por los libertarios locales para ocupar la jefatura fue rechazada en Buenos Aires, dejando en evidencia una falta de peso político o de cuadros técnicos capaces de gestionar una de las áreas más sensibles del Estado nacional en el territorio.

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