Zoología libertaria: Milei compartió un video con IA que ridiculiza a políticos y periodistas

En un nuevo episodio de su particular estrategia de comunicación directa, el presidente Javier Milei compartió en sus redes un video animado realizado con Inteligencia Artificial que narra su ascenso al poder. Sin embargo, lo que llamó la atención no fue solo la épica del relato, sino la caracterización de opositores, periodistas y economistas como diferentes animales, en una pieza cargada de sarcasmo y descalificación visual.

El video, creado por un usuario libertario, arranca con el histórico desafío de 2018 para que «arme un partido y gane las elecciones». A partir de ahí, la pieza despliega un bestiario agresivo:

-Cristina Kirchner es retratada como un mono en un atril, rodeada de primates.

-Horacio Rodríguez Larreta aparece como un lagarto, mientras que el periodista Marcelo Longobardi es representado como un mandril.

-Carlos Melconian (un tiburón) y Ricardo López Murphy (un bulldog) también forman parte de la sátira, repitiendo frases que hoy, con el diario del lunes, el mundo libertario usa para burlarse de sus predicciones fallidas.

La paridad de género en el video llega con Myriam Bregman, caricaturizada como una gata que repite su famosa frase sobre el «gatito mimoso del poder económico». La respuesta de la diputada no tardó en llegar: «Ni gatita ni sumisa», disparó tras verse reflejada en la animación. Por otro lado, la pieza muestra a una Patricia Bullrich (un pato) en actitud de arrepentimiento, fundiéndose en un abrazo con el león tras el balotaje.

¿Política o zoología digital?
El video culmina con la escena del debate frente a un Sergio Massa (representado como un tigre) y el remate final ante la pregunta de un militante: «¿Por sí o por no, sos Presidente?», a lo que el león responde con suficiencia: «Parece que sí».

Para la comunicación oficial, el uso de estas herramientas de IA sirve para conectar con un público joven y digital, pero para gran parte del arco político, esta «zoologización» de la discusión pública solo profundiza la polarización y reemplaza el debate de ideas por la deshumanización del adversario a través del algoritmo.

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