La noche tandilense entró en una etapa de definiciones. La Secretaría de Protección Ciudadana, encabezada por Alejandra Marcieri, elevó una carta de intención a los dueños de boliches y bares (nucleados bajo la ordenanza 12.153) con un objetivo claro: que la salida no sea un campo de batalla. La propuesta surge en un momento de máxima tensión, especialmente por el pedido de reubicación de Sol Disco, un conflicto que volvió a poner el foco en la convivencia entre el esparcimiento y el descanso de los vecinos.
El «quién entra» bajo la lupa
Uno de los puntos más fuertes del documento es la creación de un Registro Único de Derecho de Admisión y Permanencia. La idea es simple pero ambiciosa: que las personas que protagonicen hechos de violencia o conflictos en un local queden «marcadas» en una lista compartida. Si te mandás una macana en un boliche, no entrás a ninguno.
Además, el Municipio pide endurecer los controles en la puerta, con una verificación estricta del DNI para asegurar que no haya menores en lugares no permitidos. El objetivo es que la tecnología y la identificación ayuden a anticipar los problemas antes de que la bomba estalle adentro.
El caos del «después»: tránsito y desconcentración
Pero el problema no es solo lo que pasa adentro, sino el afuera cuando prenden las luces. La Municipalidad propuso mecanismos para que la desconcentración sea ordenada, evitando las aglomeraciones que suelen terminar en peleas o ruidos molestos.
Esto incluye un plan de coordinación de tránsito y estacionamiento en las zonas calientes. Ojo a este dato: hasta se evalúa revisar las habilitaciones de los locales de «gastronomía al paso» (los famosos carritos o locales de comida rápida de madrugada) que quedan cerca de los boliches, para evitar que la gente se quede boyando en la calle y se generen nuevos focos de conflicto.
Vigilancia extrema y el rol de «Centinela»
Para que esto funcione, el Gobierno local quiere más «ojos» en la calle. El plan pide potenciar el monitoreo con más cámaras de seguridad y señalética preventiva. También se busca que tanto los vecinos como los comerciantes exploten a fondo la App Centinela, la herramienta de alerta temprana para respuestas rápidas.
Incluso, el Municipio ya está gestionando con la Policía Bonaerense operativos de refuerzo específicos para el horario de salida, que es cuando el tejido social de la noche más se tensa.
A la espera del sector privado
Ahora la pelota está del lado de los empresarios. El sector privado debe dar una respuesta formal a esta carta de intención para ver qué tan factible es implementar estos cambios. El Municipio espera que este sea el paso definitivo para pasar de una noche de «parches» a una gestión integral que cuide a los pibes que salen, pero también a los vecinos que quieren dormir.



