El concejal de Fuerza Patria, Rogelio Iparraguirre, cuestionó el proceso de licitación de la Ruta 226 y advirtió sobre posibles irregularidades. Señaló que la traza vuelve a estar en el centro de la escena no por las obras que Tandil reclama desde hace años, sino por denuncias vinculadas a falta de transparencia. Remarcó que se trata de una situación “grave” y alertó por un escenario que combina postergación en infraestructura con dudas sobre el manejo administrativo de una vía clave para la región.
El proceso licitatorio, impulsado por el Gobierno nacional, contempla la concesión de distintos corredores viales estratégicos y quedó bajo cuestionamiento por modificaciones de último momento en los pliegos. Según denunció el edil, se cambiaron 33 artículos “de la noche a la mañana”, en una maniobra que —afirmó— tuvo como objetivo dejar afuera a la empresa estatal bonaerense Aubasa, que había manifestado su intención de competir.
“Es necesario expresar con la mayor claridad posible la profunda preocupación que nos genera esta nueva maniobra del Gobierno nacional contra los tandilenses”, sostuvo Iparraguirre. El edil vinculó la situación directamente con la política de paralización de la obra pública que viene llevando adelante la gestión central, señalando que este escenario representa un nuevo retroceso para la ciudad.
En ese sentido, el concejal fue más allá y aseguró que detrás del proceso hay intereses concretos. “Termina siendo dirigido a que esa empresa pública no pueda participar”, sostuvo, y habló de “un negocio entre gallos y medianoche” para beneficiar a “un par de grandes empresas de la construcción”.
Para Iparraguirre, el impacto en Tandil es directo: la ciudad vuelve a quedar relegada en obras viales consideradas urgentes, pese a tratarse de una ruta clave para la conectividad, la producción y la seguridad. “Tandil ya había sido dejado afuera de obras comprometidas en la 226, y ahora el escenario empeora”, advirtió.
Además, recordó que existen proyectos ejecutivos ya desarrollados —como una rotonda a la altura de calle Buenos Aires— que quedaron paralizados con el cambio de gestión nacional. En esa línea, cuestionó la decisión política de frenar la inversión en infraestructura: “Una de las primeras cosas que se dijo fue ‘obra pública afuera’, y eso hoy tiene consecuencias concretas en la vida cotidiana”.
El edil también contrastó esta situación con intervenciones que sí lograron concretarse, como la iluminación de la rotonda de las rutas 30 y 226, una mejora largamente esperada por la comunidad. Sin embargo, remarcó que esos avances resultan aislados frente a la falta de un plan integral para resolver los problemas estructurales de la traza.
Finalmente, Iparraguirre planteó que la discusión excede lo técnico y se ubica en el plano político. “Si esto es así, no es un error: es una forma de hacer política que pone los negocios por encima de la gente”, sostuvo, y dejó un interrogante abierto hacia los representantes del oficialismo nacional en la ciudad: “¿Van a defender a los tandilenses o a mirar para otro lado?”.



