La balanza turística argentina sigue mostrando un rojo profundo. Según los últimos datos del Indec, durante el segundo mes de 2026 salieron del país 2,1 millones de residentes, una cifra que duplica ampliamente a los 852.000 visitantes que eligieron Argentina como destino. El fenómeno vuelve a poner el foco sobre el atraso cambiario y los altos costos internos para veranear en el país.
Brasil y Uruguay, los favoritos de siempre
De los más de 2 millones de argentinos que viajaron al exterior, la gran mayoría eligió la cercanía. El 82,2% del turismo emisivo se concentró en países limítrofes, con un podio claro:
Brasil: 36,4%
Uruguay: 16,5%
Chile: 15,3%
Por el lado de los que entraron, el principal emisor fue Chile (21,1%), seguido por Europa y el bloque de Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, el saldo neto dejó un bache de 1,3 millones de personas de diferencia en contra de la Argentina.
Un rojo de US$ 5.000 millones
El impacto económico es el que más preocupa al Gobierno. Estimaciones privadas calculan que el déficit del sector turístico durante el año pasado rondó los 5.000 millones de dólares. Con un dólar que para muchos quedó «barato» respecto a los precios locales, viajar a Florianópolis o Punta del Este terminó resultando, en muchos casos, más competitivo que ir a la Costa Atlántica o Bariloche.
El recorte de Scioli a las estadísticas
La polémica también se trasladó a la gestión pública. En medio del ajuste, la Secretaría de Turismo que encabeza Daniel Scioli decidió dejar de financiar los operativos de campo del Indec. Con un recorte de $570 millones anuales, el organismo estadístico perdió el sostén logístico para sus encuestas principales. A partir de ahora, para conocer el detalle de los dólares que se van por turismo, habrá que depender exclusivamente de los balances del Banco Central, perdiendo la precisión técnica que brindaba el Indec en el terreno.



