«Irán no representaba ninguna amenaza»: renunció el jefe de Contraterrorismo de EE. UU. con duras críticas a Trump

El tablero geopolítico mundial entró en zona de turbulencias extremas. Joe Kent, hasta hoy director del Centro Nacional de Contraterrorismo de los Estados Unidos, presentó su renuncia indeclinable a través de una carta pública que dejó mudo al Capitolio. El exfuncionario no solo pegó el portazo, sino que acusó directamente a la administración de Donald Trump de iniciar una guerra «injustificada» contra Irán por presiones externas.

Una renuncia con olor a pólvora
En su misiva, Kent fue tajante: «No puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso. Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación». El ahora exjefe de inteligencia aseguró que el conflicto, iniciado el pasado 28 de febrero, es producto de una «campaña de desinformación» y de la presión del lobby israelí sobre Washington.

Para Kent, Trump traicionó su propia promesa de campaña de terminar con las «guerras interminables» y cayó en la misma trampa que llevó a EE. UU. a la desastrosa invasión de Irak. «Nos engañaron haciéndole creer al Presidente que había un camino a una victoria rápida. Eso es falso», sentenció.

El dolor detrás del cargo
La renuncia de Kent no es solo política, tiene un trasfondo emocional desgarrador. El exdirector es viudo de Shannon M. Kent, una suboficial mayor de la Armada y experta en criptología que murió en combate en Siria en 2019. Desde entonces, Kent quedó solo a cargo de sus hijos pequeños, una experiencia que marcó su visión sobre el costo humano de las intervenciones militares.

«No puedo apoyar el envío de la próxima generación a morir en una guerra que no beneficia al pueblo estadounidense», escribió, recordándole a Trump que él mismo solía criticar estas operaciones que agotan la riqueza y la vida de los «patriotas» norteamericanos.

¿Giro en la política exterior?
La salida de Kent expone una fractura interna profunda en el equipo de seguridad nacional de Trump. Mientras el Presidente sostiene que la ofensiva contra Teherán es necesaria para la seguridad global, su principal experto en contraterrorismo le dice en la cara que está siendo manipulado por intereses ajenos. Ahora, la pelota está del lado de la Casa Blanca, que deberá explicar cómo sigue una guerra que su propio jefe de inteligencia tilda de innecesaria y peligrosa.

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