La histórica fabricante de neumáticos Fate anunció el cierre definitivo de su actividad industrial en la Argentina. La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de 80 años de trayectoria, despedirá a sus 920 empleados, liquidará sus operaciones y clausurará su planta ubicada en Virreyes, partido de San Fernando.
Según confirmaron fuentes cercanas a la empresa, no se trata de un concurso preventivo ni de un proceso de reestructuración, sino de un cierre total de operaciones. “Es un cierre definitivo y se le paga a todo el mundo lo que corresponde. A empleados, proveedores, bancos. Se liquida todo y se baja la persiana”, indicaron. La firma ya había atravesado un concurso en 2019.
En un breve comunicado firmado por el Directorio, la empresa señaló que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente”, sin profundizar en mayores detalles sobre los motivos de la decisión. Allí reivindicó su trayectoria industrial, basada en la inversión tecnológica y el desarrollo de productos, y recordó su papel pionero en la fabricación de neumáticos radiales y su presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina.
Fundada en 1940 como Fábrica Argentina de Telas Engomadas, la compañía supo consolidarse como uno de los tres grandes fabricantes de neumáticos del país. Su presidente, Javier Madanes Quintanilla, también titular de Aluar, no realizó declaraciones públicas tras el anuncio. De acuerdo con el ranking 2024 de Forbes Argentina, su patrimonio personal se estima en USD 1.500 millones. “Javier está destrozado, hoy es un día de luto”, aseguró una fuente de su entorno.
Un sector en crisis
El cierre se produce en un contexto de fuerte presión sobre la industria local, especialmente por el aumento de las importaciones. Fuentes empresariales señalaron que la compañía arrastraba pérdidas desde hacía décadas y que el crecimiento del ingreso de neumáticos de origen chino terminó de alterar el escenario competitivo.
Ya en mayo de 2024, la empresa había despedido a 97 trabajadores, argumentando una “sostenida pérdida de competitividad exportadora”. En aquel momento denunció sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias, altos costos laborales, baja productividad y conflictividad sindical, además de “asimetrías” en el comercio exterior que encarecían su producción frente a competidores extranjeros.
En 2022, el sector atravesó un prolongado conflicto con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), que paralizó durante semanas las plantas de las tres fabricantes del país: Fate, Pirelli y Bridgestone. En ese contexto, Madanes Quintanilla calificó la situación como un “neo-anarquismo que impide producir” y responsabilizó al gremio por la crisis.
Meses después, durante el Día de la Industria, la vicepresidenta Victoria Villarruel visitó la planta y protagonizó un tenso intercambio con el secretario general del Sutna, Alejandro Crespo, en medio de cuestionamientos por la apertura de importaciones.
El impacto y el futuro del predio
La planta de Virreyes ocupa más de 157.000 metros cuadrados cubiertos dentro de un predio de 40 hectáreas y tiene capacidad para producir más de 5 millones de neumáticos al año. Por el momento, no se informó cuál será el destino del complejo industrial.
El cierre de Fate marca un punto de inflexión para la industria nacional del neumático. Según datos difundidos a mediados de 2025, el ingreso récord de productos importados había obligado a las marcas locales a reducir sus precios hasta un 15%. Solo en mayo de ese año ingresaron al país más de 860.000 cubiertas del exterior, el volumen mensual más alto en más de dos décadas.
Con esta decisión, una de las compañías industriales emblemáticas del país pone fin a más de ocho décadas de actividad productiva, en un escenario atravesado por tensiones estructurales, cambios en las reglas de comercio y una competencia internacional cada vez más intensa.



