El empleo asalariado cayó por séptimo mes consecutivo y sumó 294.400 puestos perdidos

Cuando el Senado discute el proyecto de la reforma laboral, con el argumento de que generará más empleo, lo cierto es que al cumplirse el segundo año de mandato de Javier Milei, el balance del mercado de trabajo en Argentina arroja cifras que evidencian la profundidad del ajuste.

El empleo asalariado formal cayó por séptimo mes consecutivo en noviembre y tocó mínimos desde junio de 2022. De este modo, en los primeros dos años de gobierno de Milei se perdieron 294.400 puestos de trabajo.

Los datos se desprenden de un nuevo informe de la Secretaría de Trabajo en base a la información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). En el anteúltimo mes del año, y pese a que ya había quedado atrás la incertidumbre por el resultado electoral, se destruyeron otros 23.400 empleos: 13.100 en el sector privado y 13.000 en el Estado, que fueron parcialmente compensados por 2.700 nuevos trabajadores de casas particulares.

Estas cifras, que representa una de las contracciones más severas de la última década, se explica por una combinación de factores: el freno total de la obra pública, la caída del consumo interno que golpeó a la industria y el severo plan de reducción de la estructura estatal.

El sector privado fue el que más sintió el impacto. La construcción lideró la caída, afectada por la parálisis de proyectos estatales, seguida de cerca por la industria manufacturera, que debió enfrentar costos crecientes, una demanda en picada y aumento de las importaciones.

Un informe de CEPA destaca un dato alarmante: no solo desaparecieron empleos, sino también empleadores. En este período, más de 21.000 empresas cerraron sus puertas, de las cuales el 99% eran pequeñas y medianas empresas (PyMEs), el principal motor de contratación del país.

Al mismo tiempo, el poder adquisitivo de los trabajadores permanece en niveles críticos. Según análisis de expertos, el Salario Mínimo, Vital y Móvil acumuló una caída del 36,2% en términos reales desde el inicio de la gestión.

Mientras que el sector privado registrado intentó seguirle el ritmo a los precios en la última etapa, los salarios de los empleados públicos nacionales terminaron el bienio con una pérdida de poder de compra superior al 33%.

A pesar de la destrucción del empleo de calidad (asalariado y con aportes), la tasa de desocupación medida por el INDEC no escaló a los niveles de crisis anteriores (ubicándose cerca del 6,6% en el tercer trimestre de 2025).

Especialistas explican este fenómeno como un proceso de «refugio en la informalidad». Ante la falta de vacantes en el mercado formal, miles de argentinos se volcaron al cuentapropismo o al trabajo informal para subsistir.

En ese sentido, en noviembre volvió a crecer la cantidad de monotributistas y trabajadores autónomos. Entre ambas categorías suman un incremento acumulado que alcanza a 137.400 individuos en los últimos dos años, número que solo compensa una parte de la caída general. (Data Clave)

Relacionado