Incertidumbre en Tandil por el posible cierre de la delegación de la obra social de las Fuerzas Armadas

La delegación local de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), que emplea a 27 trabajadores entre personal militar y civil, podría quedar entre las oficinas que se cerrarían en el marco de una reestructuración de la entidad a nivel nacional. Desde el gremio que representa a los trabajadores plantearon esta semana que, según una propuesta que circula, la obra social pasaría de casi 30 delegaciones a 13 cabeceras y Tandil quedaría afuera, lo que dejaría sin empleo a todo el personal. Por el momento no hay una confirmación oficial de la medida: los empleados remarcan que no recibieron información que aclare cuál será el futuro de la oficina.

Qué es lo que está en juego en la delegación local

La oficina de Tandil cuenta con alrededor de 3.500 afiliados de la ciudad, entre integrantes de las Fuerzas Armadas y sus familias, y además tiene jurisdicción sobre los afiliados de otras dos localidades: unos 1.500 en Azul y 970 en Olavarría. Si se suman los trabajadores de esas dos sedes, el equipo asciende a 31 personas.

Una crisis que viene de antes

La situación de la obra social no es reciente. Los reclamos de trabajadores y afiliados se remontan al menos a dos años atrás. El Gobierno nacional anunció la disolución del Iosfa y su conversión en OSFA, un proceso que se formalizó el pasado 1 de octubre, aunque todavía está pendiente el pago de la deuda de la entidad, estimada en unos 200 mil millones de pesos.

Desde el gremio señalaron que lo más preocupante son los cortes en las prestaciones, que según indicaron se arrastran desde hace aproximadamente un año y medio, y que en el último tiempo se sumaron los reclamos por la continuidad laboral del personal.

Qué cuentan los afiliados y los trabajadores

El impacto se siente en la atención cotidiana. Una afiliada de la ciudad contó que desde hace dos años espera por una prótesis de rodilla, y días atrás se confirmó además que la obra social había sido dada de baja en farmacias locales, aunque la cobertura fue repuesta después. También se conocen casos de afiliados que deben trasladarse a Mar del Plata o a otras delegaciones para someterse a intervenciones complejas.

Según explicaron desde ATE, cuando los afiliados se acercan a la delegación ya atraviesan un problema de salud, y desde la oficina pueden orientarlos sobre los pasos a seguir, pero no logran que sean atendidos porque las prestaciones están cortadas. En ese contexto, para acceder a las prácticas más urgentes los afiliados recurren a amparos judiciales que permiten priorizar el pago. Si bien esos fallos solían cumplirse en tiempo y forma, hoy se abonan con demoras de hasta dos meses. Para los trabajadores, en Tandil la única opción de atención que hoy les queda a los afiliados es el Hospital.

La incertidumbre también alcanza a otras áreas de la obra social. El anuncio del cierre de establecimientos hoteleros y farmacias de la entidad motivó movilizaciones de ATE a la casa central a nivel nacional. Tras esas medidas de fuerza, los contratos de los trabajadores hoteleros fueron extendidos hasta el 1 de diciembre, pero el futuro de los más de 500 empleados afectados sigue sin definirse.

Mientras tanto, los trabajadores de la delegación tandilense aguardan precisiones sobre el destino de la oficina y sobre la reactivación de las prestaciones, en un escenario en el que, según remarcan, no llegan comunicaciones oficiales que despejen las dudas. Para los afiliados de Tandil, Azul y Olavarría, la discusión sobre el cierre de la sede se suma a una preocupación previa: la dificultad concreta para acceder a la atención de salud.

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