Fin de semana largo en Tandil: hoteles con 60 a 70% de ocupación y cabañas cerca del 80%

De cara al fin de largo, la hotelería tandilense proyecta una ocupación de entre 60 y 70% en hoteles y de alrededor de 80% en cabañas, según las estimaciones del sector. Los números muestran que la ciudad sigue siendo elegida para escapadas, pero desde el rubro remarcan que el perfil del visitante cambió: viaja menos días, concentra la demanda en el sábado y cuida cada vez más el bolsillo, en un contexto de consumo en retroceso.

Reservas razonables, pero por debajo de otros años

Desde el sector hotelero explican que el nivel de reservas permite encarar el fin de semana con expectativas moderadas, aunque todavía lejos de los registros de temporadas anteriores. Lo que más se nota es el recorte en la duración de las estadías: las tres noches dejaron de ser lo habitual y la mayoría de los turistas llega a pasar una única noche.

La explicación tiene que ver con la economía de los hogares. Cuando el ingreso familiar se ajusta, las vacaciones y las salidas suelen ser lo primero que se posterga, y el aumento de las tarifas de los servicios termina de achicar el margen de gasto de los visitantes. Para sostener la demanda, los alojamientos reemplazaron los precios fijos por esquemas flexibles, con promociones y valores que se ajustan según la ocupación.

Qué ofrece la ciudad para atraer visitantes

La agenda de actividades aparece como uno de los principales ganchos para el turismo. Entre las propuestas del fin de semana largo se destacan el Isla Fest, la Fiesta Popular del Picapedrero en Cerro Leones, que se realiza el sábado 10 de octubre, y la programación cultural y teatral. Desde el sector sostienen que la variedad de opciones es uno de los puntos fuertes de Tandil, porque quien llega siempre encuentra algo distinto para hacer.

Detrás de la ocupación puntual del fin de semana largo hay un problema de fondo: la oferta de alojamiento creció mientras la demanda se contrajo. Ese desajuste empujó a algunos hoteles tradicionales a convertirse en residencias para adultos mayores, un segmento que crece a la par del envejecimiento de la población y que ofrece ingresos más previsibles que el turismo. En el mismo sentido, hay complejos de cabañas que dejaron el alquiler por temporada para pasar a contratos mensuales y asegurarse ingresos durante todo el año.

Desde la hotelería aclaran que un fin de semana con buena ocupación no alcanza para cubrir los costos fijos de un mes de funcionamiento, y consideran que la recuperación del bolsillo de las familias será determinante para que el rubro recupere el ritmo de otros años. Aun así, mantienen la expectativa de que las reservas sigan sumándose en los próximos días.

El mismo escenario, a escala provincial

El diagnóstico local coincide con los datos del Observatorio de Datos Estratégicos (ODE) para toda la provincia de Buenos Aires. En lo que va del año se movilizaron 8,2 millones de turistas, un 1,2% menos que en igual período de 2025, y el consumo cayó un 25,4%. Según el relevamiento, los principales destinos, entre ellos la Costa Atlántica y la zona serrana de Tandil y Sierra de la Ventana, mantienen ocupaciones superiores al 75%, pero con estadías más breves y presupuestos más ajustados.

Para Tandil, el informe recuerda que en Semana Santa de 2026 se llegó al 100% de ocupación, aunque con mucha rotación, ya que buena parte de las familias se quedó solo una o dos noches. Por su parte, la Encuesta de Ocupación Hotelera registra que la cantidad de viajeros alojados en la ciudad bajó de 154.616 en 2023 a 131.304 en 2024, una merma del 15,1%.

En ese marco, la Subsecretaría de Turismo bonaerense, junto con representantes municipales y empresariales, acudió a la Cámara de Diputados de la Nación para pedir medidas que ayuden a reactivar la actividad, y desde distintos ámbitos se manifestó preocupación por lo que pueda ocurrir en la temporada de verano.

La pregunta que atraviesa al sector ya no es solo cuántos visitantes llegan, sino cuántas noches se quedan y cuánto gastan, porque de eso depende el impacto real sobre el comercio, la gastronomía y el empleo local. El fin de semana largo será una primera medición para ver cómo llega Tandil a la antesala de la temporada alta.

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