La obra de Alem 925 podrá reanudarse luego de que el Juzgado de Faltas N° 2 ordenara levantar la paralización que pesaba sobre el predio donde se proyecta un local de la cadena Mostaza. La continuidad de los trabajos, sin embargo, quedó condicionada a que los desarrolladores avancen primero con la reconstrucción de la fachada patrimonial y obtengan las correspondientes aprobaciones.
La resolución presentada permite reanudar las tareas en el lugar, aunque establece un orden de prioridades. En primer término, la empresa deberá ejecutar la intervención de conservación y reconstrucción de la fachada que fue aprobada por la Comisión Permanente de Defensa del Patrimonio Cultural y Natural.
Para avanzar con esos trabajos, los desarrolladores deberán presentar documentación técnica ante la Secretaría de Obras Privadas. La reconstrucción deberá completarse antes de cualquier otra tarea constructiva sobre la parcela.
Una vez finalizada la intervención, la Comisión de Patrimonio deberá verificar que los trabajos se hayan realizado de acuerdo con el proyecto aprobado. Recién después de ese control podrá continuar el trámite ante la Secretaría de Obras Privadas para avanzar con el proyecto comercial en el resto del terreno.
Qué había ocurrido en el predio
El conflicto comenzó a principios de año, cuando durante los trabajos de movimiento de suelo para el proyecto comercial se produjo el derrumbe de parte de la fachada de la vivienda ubicada en Alem 925, en la esquina con avenida España.
El inmueble se encontraba incluido en el registro de obras patrimoniales a conservar establecido por el Plan de Desarrollo Territorial. Previamente, la empresa había solicitado que la propiedad fuera retirada de ese registro, pero el pedido había sido rechazado.
Tras el derrumbe, el Municipio dispuso la paralización de la obra y la Justicia de Faltas intervino en el caso. El Juzgado de Faltas N° 2 determinó que la fachada debía ser conservada y además aplicó una multa a la firma responsable de la obra, que ya fue abonada.
Una continuidad condicionada
El levantamiento de la paralización permite que el proyecto deje atrás el freno que tenía hasta ahora, pero no representa una autorización para avanzar directamente con la construcción del local.
El primer paso será la reconstrucción de la fachada. La Comisión de Patrimonio tendrá a su cargo el seguimiento de esa intervención y deberá otorgar su visto bueno una vez terminados los trabajos.
De esta manera, el proyecto comercial queda vinculado al cumplimiento de las obligaciones de preservación. La discusión que atraviesa el caso vuelve a plantear, además, cómo compatibilizar nuevos desarrollos privados con las normas que buscan proteger el patrimonio arquitectónico de Tandil.




