Mientras continúa sin resolverse el reclamo del Sindicato de Trabajadores Municipales por la reducción de más de 60 horas médicas diarias en la guardia del Hospital Ramón Santamarina, se conoció que el Sistema Integrado de Salud Pública (SISP) también dispuso un recorte en los servicios de limpieza y seguridad de los centros de salud comunitarios de la ciudad, un ajuste que reabre el interrogante sobre la capacidad del Municipio para sostener el funcionamiento pleno del sistema sanitario local.
De nueve horas de atención a dos horas de limpieza
Los centros de salud comunitarios de Tandil —distribuidos en barrios como Movediza, Villa Aguirre, San Cayetano, Las Tunitas, Villa Italia Norte, Maggiori, Palermo, Gardey y otros puntos de la ciudad y la zona rural— permanecen abiertos alrededor de nueve horas diarias y constituyen, según datos oficiales, uno de los principales canales de acceso a la salud pública para miles de vecinos. Se trata, además, de espacios de alta circulación, en los que a diario conviven pacientes, personal médico y administrativo, niños, adultos mayores y personas con patologías de base.
En ese contexto, el nuevo esquema dispuesto por el SISP reduce el servicio de limpieza contratado en estos centros a apenas dos horas por día, muy por debajo de las nueve horas que permanecen abiertos al público. Tanto el servicio de limpieza como el de seguridad de los centros de salud comunitarios están a cargo de empresas privadas contratadas por el organismo de salud municipal.
La justificación oficial: cuidar el presupuesto de medicamentos
Desde las autoridades sanitarias se alegó que la decisión de recortar las horas de limpieza y seguridad responde a la necesidad de no afectar la provisión de medicamentos, en un esquema presupuestario en el que, se argumenta, ajustar en estos rubros permite sostener otras partidas consideradas prioritarias.
La explicación, sin embargo, abre más preguntas de las que responde. ¿Alcanzan dos horas diarias de limpieza para garantizar condiciones adecuadas de salubridad en un espacio que recibe pacientes durante nueve horas seguidas? ¿Qué implica esta reducción para el personal de salud que permanece en esos centros durante toda la jornada? ¿Se evaluó el impacto sanitario de esta medida con el mismo criterio con el que se decidió priorizar el gasto en medicamentos, o se trató de un ajuste tomado sin un análisis integral de sus consecuencias?
Un mismo mes, dos recortes en el sistema de salud
La medida se conoce apenas días después de que el Sindicato de Trabajadores Municipales presentara un recurso de revocatoria contra la reestructuración de la guardia de Clínica Médica del Hospital Santamarina, en el que denunció una reducción de más de 60 horas-médico diarias en ese servicio. En aquel caso, las autoridades del SISP defendieron la medida como una herramienta de ordenamiento de los recursos profesionales disponibles, mientras que desde el gremio se sostuvo que se trata, en los hechos, de un vaciamiento de la cobertura asistencial.
La coincidencia temporal entre ambos recortes —uno en la atención médica de guardia y otro en las condiciones de higiene y seguridad de los centros de salud— instala una pregunta de fondo: ¿se trata de ajustes puntuales y aislados, o de una tendencia más amplia dentro del sistema de salud pública municipal? Y, en ese caso, ¿qué otras áreas podrían verse afectadas si el esquema de contención de gastos continúa profundizándose?
Hasta el momento, no se conoce si el Municipio realizó un relevamiento sobre el estado de higiene de los centros de salud comunitarios tras la reducción del servicio de limpieza, ni si existen protocolos alternativos para garantizar condiciones mínimas de salubridad en las horas en que el espacio permanece sin personal de limpieza. Tampoco trascendió si el recorte en seguridad contempla algún tipo de compensación o monitoreo adicional para resguardar tanto a los pacientes como al personal de salud que trabaja a diario en estos centros.




