Sans Souci: la Cooperativa Falucho proyecta 180 días más para terminar las 160 viviendas

La construcción del barrio Sans Souci, a cargo de la Cooperativa Falucho de Vivienda Limitada, necesitará al menos 180 días adicionales para completarse, según la proyección realizada por el equipo, en tanto restan definiciones administrativas propias de la cooperativa como al cronograma de obras que debe ejecutar el Municipio. El cálculo se apoya en una secuencia concreta de pasos pendientes. Antes de que arranque la obra de infraestructura municipal —que incluye agua, cloacas, gas, electricidad e integración urbana— todavía deben cerrarse trámites administrativos entre el Municipio y la Provincia, un proceso que podría demandar unos 60 días más. A eso se suman los 120 días fijados como plazo de ejecución para esos trabajos, lo que da como resultado una proyección de 180 díase, con el riesgo de extenderse aún más si el clima o la llegada de los fondos no acompañan.

Un contrato desactualizado, el freno económico

Puertas adentro de la cooperativa, el obstáculo principal pasa por los valores. El contrato vigente está calculado a precios de noviembre del año pasado, un desfasaje que complica financiar las tareas que todavía faltan y que, según Buquete, funciona como un freno mientras no se resuelva. A esa actualización pendiente se suma la incorporación reciente de las obras de cordón cuneta y desagües pluviales, aprobadas por la Provincia a partir de una propuesta de economías presentada por la propia cooperativa. Sin esa infraestructura pluvial, el resto de las obras corre el riesgo de quedar expuesto a inundaciones, por lo que es una condición previa e ineludible para todo lo demás.

Instalaciones pendientes y un desafío de seguridad

En cuanto al estado físico de las 160 viviendas, el grado de avance es alto, pero restan trabajos de terminación con un costo considerable: sanitarios, griferías, mesadas y toda la instalación eléctrica, incluyendo cableado y llaves. Se trata, además, de elementos vulnerables al robo mientras las casas permanecen sin entregar, lo que obliga a la cooperativa a reforzar los controles de seguridad —el predio ya cuenta con alambrado, iluminación y cámaras— a medida que se sumen más cuadrillas de trabajo en simultáneo con el avance de las distintas obras del barrio.

La proyección de otros 180 días vuelve a poner en perspectiva la espera de las familias que aguardan por estas 160 viviendas, en una ciudad donde la demanda habitacional continúa siendo alta y el acceso al suelo urbano representa una de las principales dificultades para quienes buscan construir su propia vivienda. Mientras se completan las definiciones administrativas, se actualizan los valores y avanzan las obras de infraestructura necesarias, el desafío habitacional permanece vigente y vuelve a plantear la necesidad de seguir generando alternativas que permitan ampliar el acceso al suelo y acelerar los tiempos de respuesta.

Relacionado