¿Qué sucede realmente en la Sierra de las Ánimas? El cerro que lleva el nombre de sus espíritus sigue siendo tema de debate

Las sierras de Tandil tienen 2.200 millones de años, lo que las convierte en el cordón serrano más antiguo del país. Con esa edad, no sorprende que guarden más de un misterio, y uno de los que más resiste el paso del tiempo es el de las luces que, según generaciones de senderistas, aparecen en las noches de la Sierra de las Ánimas. El fenómeno volvió a instalarse en la conversación digital luego de una publicación de la cuenta de Instagram @caminatas_tandil, que reavivó el debate entre quienes defienden una explicación científica y quienes prefieren quedarse con el costado más enigmático de la leyenda.

Un fenómeno que divide opiniones

Nadie discute que las luces se ven. Lo que genera discusión es su explicación, y ahí la comunidad se divide en dos bandos. Desde el lado científico, se sostiene que se trataría de fuegos fatuos, es decir, gases producto de la descomposición de materia orgánica que se inflamarían al entrar en contacto con el aire, generando esos destellos que aparecen y desaparecen entre las piedras.

Del otro lado está el folklore, que asocia esas luces con energías atrapadas en la sierra o con las almas de quienes habitaron y trabajaron esos cerros en otras épocas, entre ellos pueblos originarios cuya presencia en la zona quedó documentada mucho antes de la llegada de los colonizadores. Según la tradición, las luces blancas o azules representarían almas en una suerte de limbo, mientras que las rojas estarían vinculadas a espíritus más temibles.

El misterio del pozo que nadie encontró

A la leyenda de las luces se suma otra, todavía más difícil de comprobar: la existencia de un pozo tan profundo que nadie logró jamás encontrarle el fondo. Los relatos sobre este supuesto pozo, conocido en algunas versiones como «el Pozo del Diablo», se remontan según distintos investigadores del folklore argentino hasta 1836, cuando ya se hablaba de una cavidad que comunicaría con el más allá.

Pese a los intentos de distintos exploradores a lo largo de los años, nunca se pudo determinar su ubicación exacta ni confirmar su existencia con documentación certera. Eso, lejos de apagar la leyenda, parece haberla mantenido viva hasta hoy.

Un debate que no busca resolver el misterio

La publicación de @caminatas_tandil generó un intercambio entre comentarios que apuestan por la explicación científica y otros que defienden el relato tradicional sobre almas en pena y energías atrapadas en la piedra. Como suele pasar con este tipo de historias, el objetivo del debate no es resolver el misterio, sino mantenerlo vivo, tal como sucede desde hace generaciones en las charlas de sobremesa tandilenses.

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