Orgullo tandilense: un médico de la ciudad fue reconocido por su aporte a la medicina cardiovascular

El médico cardiólogo tandilense Alejandro Díaz, investigador del Conicet, fue distinguido con el premio a la Mejor Investigación en Mecánica Vascular por la Association for Research into Arterial Structure and Physiology (Artery) Latinoamérica, en reconocimiento a un trabajo sobre el envejecimiento arterial acelerado en mujeres consideradas de bajo riesgo cardiovascular según los parámetros tradicionales. El estudio fue seleccionado entre unas 70 investigaciones y se expondrá en septiembre en Croacia, además de ser publicado en la revista Artery Research.

Una investigación sobre el envejecimiento vascular

El trabajo premiado, elaborado junto a un equipo de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), se centró en la velocidad de la onda de pulso como indicador para determinar la edad real de las arterias. Según se explicó, una persona clasificada como de bajo riesgo mediante los métodos convencionales puede presentar de todos modos signos de un envejecimiento arterial precoz, algo que los scores tradicionales no logran detectar.

La investigación se enmarca en el campo de la biomecánica cardiovascular, que estudia el funcionamiento y la estructura de las arterias frente a distintos estímulos, evaluando variables como la elasticidad, la distensibilidad, la rigidez y el estrés de rozamiento del flujo sanguíneo. Desde el equipo se remarcó que este tipo de análisis forma parte de la práctica clínica cotidiana, aunque con un abordaje sistemático propio del método científico.

En la misma presentación, el equipo expuso además un trabajo sobre la lipoproteína(a), conocida como «colesterol genético», orientado a analizar su impacto en personas aparentemente sanas y sin síntomas.

El desafío del riesgo cardiovascular no detectado

Uno de los ejes de la investigación apunta a lo que se denomina riesgo cardiovascular residual: aquellos factores que los estudios habituales no logran identificar, pero que las tecnologías actuales sí permiten visibilizar. Se mencionó como antecedente el caso de la lipoproteína(a), descubierta en 1963 pero valorada en su relación con eventos cardiovasculares recién décadas después.

También se destacó la evolución de los tratamientos disponibles: mientras hace algunas décadas un infarto solo podía tratarse con reposo prolongado, en la actualidad la medicina permite intervenir arterias obstruidas de pocos milímetros mediante la colocación de stents.

Investigación y práctica clínica, dos caras de un mismo trabajo

Desde el entorno de Díaz se señaló que la actividad como investigador no lo ubica por encima de su rol asistencial, sino que ambas tareas se retroalimentan. Se reconoció que la práctica médica implica una exposición constante al error, lo que exige mantener una actitud de humildad frente a la equivocación. En ese sentido, se sostuvo que la rigurosidad propia del método científico ayuda a ser más metódico también en la atención a pacientes, reduciendo el margen de falla.

Redes de trabajo entre disciplinas e instituciones

Díaz es el único investigador del área de salud del Conicet radicado en Tandil, dentro de un sector que representa apenas el 1% del total de científicos del organismo a nivel nacional y que desarrolla su tarea de manera ad honorem. Esa particularidad lo llevó a construir vínculos de trabajo con distintos grupos e instituciones:

Junto al grupo Pladema y el Hospital Lanteri, colabora en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial para la detección de retinopatías, además de trabajar con físicos e ingenieros de la Unicen. Actualmente participa en el desarrollo de la tomografía computada cardíaca en el Sistema Integrado de Salud y en proyectos de simulación del Centro de Simulación del Hospital de Niños.
Con la Unicen y la Universidad Nacional de Mar del Plata analiza la función cardiovascular en mamíferos acuáticos, como delfines, lobos marinos y focas.
A nivel internacional, integra redes como el Youth Vascular Consortium, el Global Pulse Wave Velocity Group y el NCD Risk Factor Collaboration Group, en los que se desempeña como investigador principal.

Se remarcó además el trabajo sostenido en la formación de nuevos recursos humanos en investigación, en conjunto con profesionales médicos de la ciudad.

Una trayectoria de más de tres décadas

Díaz comenzó su carrera como investigador en la Universidad Favaloro durante la década del 90. A lo largo de su trayectoria acumula más de 100 trabajos publicados en revistas científicas internacionales y 16 reconocimientos, entre ellos el Premio Profesor Dr. Juan Carlos Romero al Investigador Joven, otorgado por la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, junto con distinciones de la International Society of Hypertension, la Latin American Society of Hypertension y sociedades argentinas de Cardiología, Diabetes, Hipertensión y Diagnóstico por Imágenes.

Desde su entorno se destacó que cada respuesta obtenida en una investigación abre nuevos interrogantes, por lo que los reconocimientos funcionan como un estímulo para continuar el camino emprendido. Consultado sobre el origen de su vocación, Díaz remitió a su paso por la Escuela Primaria N.º 67 del barrio Falucho y al hábito de lectura inculcado por sus padres, como el punto de partida de una curiosidad que sostiene hasta hoy.

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