Frentistas de la esquina de Lobería y Sandino continúan con las gestiones judiciales y administrativas iniciadas tras el incidente registrado a fines de mayo, cuando un grupo de vecinos ingresó al predio del Tiro Federal en medio de fuertes tensiones. Según explicaron a medios locales, el planteo que motoriza a la comunidad del barrio no es nuevo: existen denuncias, pedidos de audiencia y reclamos que se remontan a fines de la década del ’90, y que suman ya 35 años de idas y vueltas entre mediaciones y presentaciones formales.
El episodio registrado en mayo abrió nuevas instancias de intervención. Por un lado, continúa la causa penal que tramita en la Unidad Fiscal de Instrucción N° 3, donde se investiga lo ocurrido durante el ingreso de los vecinos al predio del Tiro Federal.
En paralelo, una presentación realizada ante el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires fue desestimada por el Distrito VII de la entidad, que resolvió no dar curso al planteo tras concluir que no existían elementos para avanzar en un proceso disciplinario.
Mientras tanto, el conflicto de fondo permanece sin resolución. Los vecinos sostienen que el problema no radica en la existencia de la institución sino en las consecuencias que la actividad tiene sobre el entorno urbano, especialmente por el impacto sonoro que, afirman, afecta la vida cotidiana del barrio.
Un reclamo que vuelve a instalarse
En los últimos meses, los frentistas retomaron gestiones para solicitar la intervención de las autoridades municipales y provinciales, con el objetivo de encontrar una solución que permita compatibilizar el funcionamiento del Tiro Federal con las condiciones de habitabilidad de la zona.
Entre los planteos presentados se encuentran pedidos vinculados al control de ruidos, la aplicación de la normativa vigente y la apertura de instancias de diálogo entre las partes. Hasta el momento, el conflicto continúa sin una resolución definitiva.
La discusión vuelve a poner sobre la mesa un debate que atraviesa a distintas ciudades: cómo compatibilizar actividades históricas con el crecimiento urbano y la expansión de barrios residenciales que, con el paso de los años, terminaron rodeando instalaciones que originalmente se encontraban alejadas del tejido urbano.




